Carnaval en Ourense (España)

sábado, 23 de febrero de 2013

Un carnaval tiene que ser un vendaval. Si no, puede pensarse que mas le valdría no ser nada, ni tan siquiera ‘piñata’

20130215-110137.jpg
Un tradicional Boteiro, en las calles de Manzaneda

He tenido la oportunidad, como fotoperiodista, de recorrer buena parte de la geografía ourensana en busca del carnaval. Si algo tiene esta provincia, sin duda, es carnaval. Diversos por tradicionales, por incomprensibles, por auténticos y hermosos; lo mejor: por no tener sentido.
Un vendaval, mientras menos sentido tenga, nos parece mejor vendaval. Si por sentido, o, mas bien, por no tener sentido, entendemos liberación, desenfreno, transformación u ocultamiento, cambio de identidad. Si ello ocurre así, el carnaval tiene todo el sentido del mundo, pese a, paradójicamente, haberlo perdido. Al contrario, cuando el sinsentido no es mas que el trasunto enmascarado de la juerga etílica colectiva, importado e impostado de otros lugares, como excusa festiva, entonces la búsqueda que el carnaval persigue se anula.

20130215-110315.jpg
Domingo Oleiro, en As Eiroás

20130215-110249.jpg
Un hombre, llevando una ‘Coroza

Me ha faltado tiempo, días y energía para verlo todo. Ahora que lo pienso, seria preciso que el carnaval fuese esos días mas los otros cuarenta que le justifican, para poder ver y disfrutar de lo que Ourense provincia ofrece. Dentro del ciclo de ritualidad, he podido ver de todo, desde Villas en las que el carnaval supone la celebración de un desfile, sin mas, por el medio de la vía principal, en caso de haberla, con vecinos expectantes, algunos disfrazados, los mas simples espectadores, así, digo, sin mas; hasta otras localidades de auténtico fervor, que un mes antes dan comienzo al ciclo, fin de semana a fin de semana, hasta sumar cinco, en una dinámica que va, acumulativamente, siendo cada vez mas pletórica hasta el apoteósico final colectivo.

20130215-110207.jpg
As Pantallas, en las calles de Xinzo

He visto, además, en la montaña mas alejada, unos carnavales curiosos y hermosos a un tiempo, por el vendaval sonoro -los ‘Fulións’ de Manzaneda- que les acompaña, unido paradójicamente todo esto a la actitud introspectiva que exhudan los danzantes -las ‘Mázcaras’- y el público que silenciosamente acompaña la comitiva. Un espectáculo maravilloso por mágico y auténtico.

20130215-110152.jpg
As Mázcaras, desfilando en las calles de Manzaneda

En estos casos descritos, hablamos de un simbolismo y una participación en la interacción completamente distinta. En el primero de los casos, en que la gente, el público, observa distante, y apenas disfrazados, la performance que otros ejecutan, un ritual ajeno y en ocasiones extraño para ellos, con disfraces cambiantes cada año, alusivos a ideas y sensaciones que pueden ser o no propias de la región, en este caso, digo, la evocación que se produce en el público obedece a una relación simbólica en la que un referente evoca arbitrariamente un sentido, mientras el público, ajeno, lo interpreta y consume.

20130215-110326.jpg
Unha Pita, en As Eiroás

En el segundo de los casos, en que la gente se ve inmersa en la celebración, por arbitraria que sea, las sensaciones que se construyen son compartidas por todos y, mas importante, los significados que la interacción va hilando son autoría de todos los participantes.

20130215-110222.jpg
Os Peliqueiros, en Laza

20130215-110237.jpg
Os Cigarrons en Verin

Como colofón, he acudido este año, por primera vez, al apoteósico lunes de Laza, un autentico vendaval visceral, Carnaval por antonomasia y en mayúscula. La Villa se entrega al éxtasis desde la propia mañana, con la ‘Farrapada’. Pero no será hasta la tarde, cuando, hay que decirlo, mediación etílica, los asistentes se consagren en una suerte de misa liberadora.
Tras la esperada bajada de ‘La Morena’ desde la parte mas alta, en Cimadevila, un ritual indescriptible por la carga de simbolismo que vehicula, en la que un hombre se hace pasar, una suerte de transmutación de singular calidad, por una vaca que desciende vertiginosamente hasta la parte baja de la Villa, en la plaza de la Picota, una carrera errática en la que irá bromeando con los asistentes y corredores.
Acompaña a La Morena, en cortejo, una suerte de figura ideal del carnaval, siempre alguien de fuera, subido a un burro, a pelo, y expectante a todo el ritual que allí ocurre.
Una vez se llega a la plaza de la Picota, repleta de público, La Morena ejecuta un último y desquiciante viraje, bautizando a los allí presentes, para dar paso al auténtico vendaval de frenesí, la liberación final. En medio de la plaza, y de un modo absolutamente democrático e igualitario, comienza la lluvia de tierra con hormigas bravas, así como harina, entre todos, sin distingos, sin discriminaciones, para jolgorio general. Impresiona ver cómo la gente baila y salta -cantando: ‘que bote, que bote, que bote La Picota’-, despreocupada, entregada y exultante, mientras pequeños grupos van, sacos en mano, repartiendo su polvorienta y orgánica carga al cielo, bañándonos a todos por igual. Así hasta acabar, una suerte de orgasmo colectivo y compartido. Fenomenal.

20130215-110336.jpg
Baño de Hormigas’ en Plaza de A Picota de Laza

Visto en perspectiva, esta celebración del lunes de Laza traslada otra suerte de simbolismo, materializado en una interacción singular y única. No existe terceridad, ni relación arbitraria mediante un referente y un significado. No hay dos caras de la misma moneda. Es lujuria simbólica pura. En este caso en concreto, no solo los participantes no son ajenos a la interacción que se ejecuta: se encuentran absolutamente inmersos en ella, construyéndola colectivamente; además, no hay un desdoblamiento que nos permita hablar del símbolo o performance que representa o evoca un significado concreto: el significado es vívido y ostensible en las propias sensaciones corpóreas de los allí presentes. En ese momento, la lujuriosa liberación del carnaval, vendaval puro, acude a ellos: se transmutan en el carnaval. Ellos son el Carnaval.
Ninguna de las tres formas de vivirlo es mas auténtica o mas válida. La evolución del ritual, como la del humor, nos va llevando desde lo más visceral, en que el significado se apodera de los participantes, cuya participación es fundamental en la performance, en ocasiones percibida como brutal -lo cual constituye un auténtico mal entendido-; hasta formas en las que el modo en que se vehicula el significado implica una conexión arbitraria entre un referente comúnmente aceptado, que traslada un sentido o una serie de sensaciones e identidad, no obstante, todo ello con la perdida de la participación, pues el ritual nos aleja así de su centro de sentido, convirtiendo a los participantes en espectadores, en meros consumidores de entretenimiento.
Esta última es, paradójicamente, la forma mas sencilla en que el sentido puede ser tergiversado, importando formas impostadas que eluden la esencia propia del origen que la interacción busca recrear y transmitir. Ello, lamentablemente, sin que el publico en ocasiones se percate del artificio, lo que constituye sin duda una gran pérdida.

20130215-110259.jpg
Os Felos, en los pueblos de Maceda

Mi consejo: vayan a Laza y Manzaneda, disfruten del fantástico Carnaval de Ourense. Y nos veremos el año que viene en Vilariño de Conso y Viana do Bolo.
Mientras, dejo una serie de piezas audiovisuales para disfrutar de lo mejor de estas manifestaciones: sus sonidos.

original link: http://desdeminstagrama.wordpress.com/2013/02/15/58/

Comparte este artículo :

0 comentarios:

Comentar genera comunidad y debate

Porque es importante lo que piensas

 
Support : Creating Website | Johny Template | Mas Template
Copyright © 2011. Antropologia Radio - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Inspired by Sportapolis Shape5.com
Proudly powered by Blogger