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Eel origen del lenguaje humano tiene que ver mucho con el canto de los pajaros

martes, 26 de febrero de 2013

1708278Charles Darwin escribió una vez que “los sonidos emitidos por las aves ofrecen, en varios aspectos, la analogía más cercana al lenguaje”. Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores del MIT y estudiantes de la Universidad de Tokio, indican que Darwin estaba en lo cierto, pues sugieren que el lenguaje humano es un injerto de dos formas de comunicación que se encuentran en el resto del reino animal: las canciones elaboradas por las aves y las expresiones utilitarias usadas por una gran variedad de animales.

“Fue una combinación accidental lo que provocó el lenguaje humano”, dice Shigeru Miyagawa, profesor de lingüística del MIT en la facultad de Lingüística y Filosofía y co-autor del estudio.

Basados en un análisis de la comunicación animal y un estudio anterior de Miyagawa, donde detalló que el lenguaje tiene dos capas: una de expresión (organización de frases) y otra de léxico (contenido central de las oraciones), los autores aseguraron que el canto de las aves se parece mucho a la capa de expresión, mientras que los mensajes cortos y audibles –pero esenciales para decir algo– de los primates, son más parecidos a la capa de léxico. En consecuencia, se desprende que en algún momento, estos dos tipos de lenguaje se fusionaron.

“Había dos sistemas preexistentes”, señala Miyagawa, “como manzanas y naranjas que acabaron pasando a ser un conjunto”. A esto, el co-autor del estudio y profesor de lingüística computacional en el Laboratorio del MIT, Robert Berwik, agregó que la mezcla es muy común en la evolución. “Cuando evoluciona algo nuevo, a menudo se construye a partir de piezas viejas”, afirma.

Así, en los humanos se puede apreciar la existencia de una comunicación esencial –como en los primates– además de una expresión melódica –como en las aves– donde podemos combinar y recombinar distintas palabras de forma infinita, tal como hacen las aves con las distintas melodías y sonidos.

El estudio, llamado “The Emergence of Hierarchical Structure in Human Language”, fue publicado en la revista Frontiers in Psychology.

Original Link: http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2013/02/659-510609-9-estudio-descubre-que-el-habla-humana-evoluciono-del-canto-de-las-aves.shtml

Polémica por un curso de "prostitución profesional" (España)

lunes, 25 de febrero de 2013

prostitucion-cursoLos organizadores promocionan las clases teórico prácticas, como así también la salida laboral. En Córdoba se publicitó un taller similar, pero sus organizadores dijeron luego que era una "intervención artística".

En Valencia, un insólito anuncio despertó la polémica. Se trata de un "curso básico de prostitución profesional" que se promociona en las calles de esa ciudad española.

Los organizadores promocionan la formación teórica y práctica del curso, como así también la salida laboral.

Según publica ABC.es, el número de clases es opcional de acuerdo a las necesidades de los alumnos y el precio ronda los cien euros. Si el alumno tiene buen rendimiento, puede convertirse en "profesor" en la misma escuela.

El curso comienza con clases teóricas en las que se abordan la historia del negocio del sexo y la legislación relacionada al tema, y continúa con clases prácticas, en las que se estudian el Kamasutra, las posturas más habituales y las menos frecuentes, y los juguetes sexuales disponibles, de acuerdo al diario español.

Hasta hoy, seis personas ya se habían inscripto para tomar el curso.

Polémica. La oferta generó una fuerte polémica en España. La directora general del área gubernamental Familia y Mujer en la Comunidad, Celia Ortega, remitió un informe al Ministerio Fiscal para que tome medidas frente al hecho, al que calificó de "lamentable".

Para la funcionaria, el curso incita a la prostitución, "uno de los modos de violencia que se ejerce sobre las mujeres".

"Están aprovechando la situación económica actual atacando además a un público con unas edades y un perfil determinado, a quien pueden hacer mucho daño", dijo la mujer.

Antecedente en Córdoba. En 2010, La Voz dio a conocer que un supuesto "colegio universitario" ofrecía carreras terciarias de "stripper, escort y actriz porno" (ver Insólita oferta educativa para ser acompañante).

Sin embargo, los promotores dijeron luego que se trataba de una intervención artística urbana para alertar sobre la "hipocresía" entorno a la explotación sexual (ver "Fue para alertar sobre explotación sexual").

A dos años del escándalo que generó la promoción del taller, el blog de la "Rouge Scort School" sigue activo.

 

Original link: http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/espana-polemica-curso-prostitucion-profesional

How exactly do new media shape contemporary protests?

3672791795_d0841a21b7_oExtract from Juris, J. S. (2012), Reflections on #Occupy Everywhere: Social media, public space, and emerging logics of aggregation. American Ethnologist, 39: 259–279. doi: 10.1111/j.1548-1425.2012.01362.x

When a new mass wave of global activism breaks out, casual observers and reporters often wax eloquent about the ways new media technologies are transforming social protest. During the actions against the WTO summit meeting in Seattle in 1999, for example, news reports fixated on the innovative use of Internet-based listservs, websites, and cell phones, which were said to provide unparalleled opportunities for mobilizing large numbers of protesters in globally linked yet decentralized and largely leaderless networks of resistance. More recently, the focus has shifted to how social networking tools such as Twitter and Facebook completely transform the way movements organize, whether the so-called Twitter Revolutions in Egypt and Tunisia or the outburst of protests around the globe inspired by and modeled after #Occupy Wall Street (see, e.g., Waldram 2011).5

In opposition to such techno-optimistic narratives, skeptical accounts inevitably remind us of the importance of deeply sedimented histories and politics of place for understanding the dynamics of protest in concrete locales or of the tendency for social movements to organize through decentralized, diffuse, and leaderless networks since at least the 1960s, if not long before (cf. Calhoun 1993; Gerlach and Hine 1970). Skeptics also remind us that many protesters in places like Tahrir Square did not have Internet access and were mobilized as much through face-to-face networks as through social media (see Gladwell 2011). Similarly, even though many #Occupy Everywhere participants are certainly avid users of Facebook and Twitter—hence, the widespread use of the hashtag sign as a diacritic—not every occupier and supporter uses social networking tools and smartphones. Indeed, #Occupy has also spread through the occupation of physical spaces as well as the diffusion of evocative images through traditional mass media platforms.

However, debates between techno-optimists and skeptics are rather beside the point. It is clear that new media influence how movements organize and that places, bodies, face-to-face networks, social histories, and the messiness of offline politics continue to matter, as exemplified by the resonance of the physical occupations themselves. The important questions, then, are precisely how new media matter; how particular new media tools affect emerging forms, patterns, and structures of organization; and how virtual and physical forms of protest and communication are mutually constitutive.

original link:http://johnpostill.com/2013/02/22/how-exactly-do-new-media-shape-todays-protests/

En la cuerda floja. Riesgos sexuales y trabajo sexual masculino en Filipinas

Michael TAN
UT0149202Para el público, son conocidos habitualmente como «call-boys». Hay otros términos tales como acompañantes, agentes de relaciones públicas y animadores.
Los trabajos académicos sobre los trabajadores sexuales masculinos han sido escasos, y de investigadores no filipinos. Whitam y Mathy (1970s) y Mathews (1987) describen el trabajo sexual masculino en relación a los turistas gay extranjeros.
Los escritos populares y académicos sobre el trabajo sexual masculino tienden al sensacionalismo, por ejemplo, Stamford (exagerando) describe a los varones filipinos como carentes de escrúpulos respecto al sexo de pago y escribía que «prácticamente todos» los varones adolescentes de la localidad de Pagsanjan (a unos 100 kilómetros al sur de Manila) se dedicaban al trabajo sexual.
Estas descripciones distorsionan la imagen, con serias implicaciones para la política y las intervenciones públicas, en especial respecto a la prevención del VIH/SIDA. Hay que analizar la demanda de trabajo sexual masculino y cómo esta demanda afecta a las percepciones de los riesgos y al comportamiento de riesgo.
En este capítulo presentaré en primer lugar un panorama del trabajo sexual masculino «formalizado» en Filipinas, para mostrar la diversidad de los trabajadores sexuales masculinos. A esto le seguirá un repaso sociohistórico para mostrar cómo las ideologías sexuales, en particular la construcción del bakla («varón homosexual») se relaciona con el trabajo sexual masculino. Describiré de qué modo las percepciones de riesgo se forman y reforman a través de la interacción entre los trabajadores del sexo y los clientes. En la última parte comentaré algunas de las implicaciones de este estudio en cuanto a la política y a la práctica.
Fuentes de información
Se basa principalmente en las entrevistas con trabajadores del sexo como parte de las intervenciones programadas por la Health Action Information Network (HAIN)(Red de Información de Acción Sanitaria), una ONG, de Filipinas. Desde 1995, la HAIN ha retirado su participación en proyectos formales y estructurados con trabajadores sexuales varones y ha limitado su actividad a visitas ocasionales a sus áreas de trabajo para breves actividades en talleres.
Este trabajo se centra en el trabajo sexual con clientes masculinos que se autoidentifican como gays o bisexuales. La clientela para el trabajo sexual masculino descrita en este capítulo provenía habitualmente, de sectores sociales de ingresos elevados.
Subsisten importantes lagunas en la información, debido a que el número de clientes que hemos entrevistado (204) es mucho menor que el de trabajadores sexuales. El trabajo sexual masculino evoluciona rápidamente. Al leer los trabajos académicos anteriores sobre el trabajo sexual masculino, se ven términos que ya no se usan, y cómo han cambiado las «reglas». Zonas de encuentro, locales y los propios trabajadores sexuales vienen y van. La permanencia media de los trabajadores sexuales masculinos en estos locales es de 3 meses
El interés se centra en identificar los contextos sociales y culturales. No se dan nombres de locales o de las zonas de encuentro existentes, ni los nombres de los trabajadores sexuales y gerentes. El trabajo sexual —masculino o femenino— es ilegal en Filipinas y la publicidad generada alrededor del trabajo sexual masculino, en reportajes periodísticos o en estudios académicos, suelen, con demasiada frecuencia, estigmatizar o dañar a los trabajadores del sexo.
Tipos de trabajo sexual masculino formalizado
En las Filipinas es importante distinguir el trabajo sexual «formalizado» de otras formas, como los encuentros de barrio o de comunidad. Formalizado se refiere aquí a la presencia de una red organizativa de gerentes y trabajadores, y a una estructura retributiva.
En términos generales, podemos identificar seis categorías de trabajadores sexuales masculinos:

  1. Transexuales y travestidos: Es curioso que las Filipinas tengan sólo un pequeño número de travestidos y transexuales que se dedican al trabajo sexual. Mientras que los travestidos públicos (bakla) son numerosos. Los clientes de este exiguo número de trabajadores del sexo travestidos y transexuales tienden a ser turistas varones que se identifican como heterosexuales. De todos modos, hay un notable número de bakla que trabajan haciéndose pasar por mujeres
  2. Profesores de baile: Los profesores de baile son hombres entre 20s-30s años que, dan clase en salas de baile a mujeres ricas de mediana edad. Junto a las clases de baile los hombres se convierten en compañeros constantes, lo que puede implicar también servicios sexuales. Los profesores de baile se parecen más bien a los gigolós estadounidenses.
  3. Trabajadores del sexo infantiles: En los años 1980s, se hicieron famosas por el trabajo sexual infantil, al que se dedicaban tanto niños como niñas. El comercio sexual se ha asociado aquí, sobre todo, con los turistas extranjeros, aunque no hay duda de que también existen clientes filipinos. Una legislación estricta ha permitido procesar al menos a 3 extranjeros y a 2 diputados filipinos, lo que ha llevado este aspecto del comercio sexual a la clandestinidad.
  4. Salones de masajes: Los salones de masajes con trabajadores sexuales masculinos se encuentran solamente en Metro Manila. Los clientes reciben un masaje convencional y luego se les pregunta si desean algún «servicio extra». El servicio sexual se realiza en el propio salón de masajes, aunque también pueden darse «servicios fuera». Los empleados de los salones de masajes suelen ser migrantes rurales, aunque también los hay que se han criado en la ciudad. Los empleados suelen aproximarse al tipo físico ideal del «verdadero macho»: tipos bien hechos. La relación entre el empleado y el cliente es bastante feudal. Los trabajadores del sexo llaman «señor» a sus clientes y no suelen hablar a menos que se les hable. Muchos viven en el propio salón de masajes y están sujetos estrechamente a las reglas del establecimiento.
  5. Trabajo sexual en bares: Están confinados a Metro Manila. Llamados habitualmente «gay bars» (bares gays), en ellos se ofrece espectáculos con «macho dancers» y hombres que actúan de mujer. A los trabajadores sexuales masculinos no se les permite acercarse a los clientes por propia iniciativa, sino que hay unos gerentes que actúan de chulos. Los clientes que se van fuera con un acompañante deben pagar una «cuota de bar». Los trabajadores de estos bares se han criado por lo general en la ciudad y deben ser capaces de mantener una conversación con sus clientes que mayormente son varones.
  6. Trabajo sexual autónomo: Los trabajadores sexuales masculinos autónomos pueden encontrarse en varias zonas de encuentro de las grandes ciudades de Filipinas: parques, centros comerciales, lavabos públicos y cines. Estas zonas de encuentro a veces se superponen a las utilizadas por los gays que van en busca de otros compañeros gays. No tienen chulos y tienden a trabajar solos. El acto sexual tiene lugar a veces en la propia zona de encuentro o en alguno de los numerosos moteles existentes en las ciudades filipinas para «sexo breve».
Hay diversidad en el trabajo sexual masculino en Filipinas, aunque los trabajadores sexuales pueden trasladarse de una categoría a otra. Existe una regla tácita según la cual un trabajador sexual no puede trabajar en dos establecimientos al mismo tiempo.
Contexto histórico e ideologías sexuales.
La mayoría de los filipinos son católicos, por lo que estarían de acuerdo con la afirmación de que «la homosexualidad es un pecado». Existe también una visión secular que considera a los homosexuales un «tercer sexo», casi como si la homosexualidad fuese innata. Este «tercer sexo» se denomina bakla, y se describe como «un hombre con corazón de mujer». El bakla se empareja con un «hombre de verdad». (heterosexual y viril o macho en su comportamiento). Las relaciones sexuales de un bakla con otro bakla se describen como «lesbianismo».
La libido masculina se considera muy fuerte y necesita ser satisfecha. Se acepta para un «verdadero hombre» tener relaciones sexuales con un bakla, mientras él mismo no se convierta en uno de ellos. Este es, en especial, el caso de los varones solteros, que no tienen acceso a sus novias porque se debe «respetar» a las muchachas y mantener intacta la virginidad femenina hasta el matrimonio. El acceso de los hombres a las muchachas que se dedican al trabajo sexual está también limitado por factores económicos. Todo esto deja a los bakla como «salida sexual». Algunos bakla tienen hombres casados como pareja.
Los hombres no deben pagar a los bakla por tener relaciones sexuales.
Un «verdadero hombre» puede también tener una relación duradera con un bakla, convirtiéndose en «novio» a cambio de regalos e incentivos económicos. Nótese que la relación no se considera de carácter comercial. Se considera una diversión casual o una relación entre un bakla y su novio.
Ser «hombre de verdad» implica asimismo otros roles de género, no hacen la colada, ni planchan la ropa, protegerán a su cónyuge bakla de otros hombres.
Los «hombres de verdad» pueden incurrir en arrebatos de celos y de violenta rabia si sus parejas bakla flirtean con otros hombres, aunque esta rabia no significa necesariamente que haya amor; nada ata a las dos partes en su relación
Los «hombres de verdad» destacan con énfasis que ellos nunca «cantarán» (harán una felación) ni «bailarán» (no harán sexo anal pasivo). Creen que si se practica la felación existe la posibilidad de que uno se «convierta» en bakla o gay, mientras que recibir sexo anal es anatema, prácticamente igual a convertirse en bakla. Esta noción se relaciona con la idea de que ser bakla es contagioso. Por ello la relación entre el bakla y el «hombre de verdad» es transitoria y, en cierto sentido, tensa, dado que el «hombre de verdad» trata de continuar siendo un «hombre de verdad», pues la ideología de género es tal que, desde el momento en que se convierte en bakla ya no resulta atractivo.
Tres características son especialmente importantes en estos arreglos bakla/novio:
  1. Suelen darse principalmente en los distritos de renta baja de las ciudades grandes y pequeñas
  2. El bakla y su novio suelen pertenecer a la misma clase socioeconómica.
  3. Estas relaciones no están estigmatizadas. Es «natural» que los hombres con necesidades sexuales busquen a los bakla ya que «no se pierde nada por hacerlo». Así, los acuerdos entre un bakla y su novio pueden ser bastante públicos.
Es difícil determinar cuándo comenzó el trabajo sexual masculino formalizado en las Filipinas. La documentación sobre el trabajo sexual femenino se remonta al período español (Tanetal. 1990; Camagay 1995), pero la, porque no existe documentación. Es probable que sea bastante reciente.
Sin embargo, las entrevistas con viejos gays informaron sobre burdeles masculinos existentes en los ghettos de Manila en los años 1960s, que parecen haber sido sustituidos por las salas de masajes, que empezaron a proliferar en los 1970s. Ofrecen habitaciones con aire acondicionado, una cama con colchón, lociones para masajes, condones y lubricantes.
Curiosamente, los «bares gays» son el otro tipo de locales que se convirtieron en el lugar para ejercer el trabajo sexual masculino. El término «gay» se hizo de dominio público en los años 1970s, importado obviamente de Occidente. Jóvenes de la clase alta filipina, muchos de los cuales habían estudiado en los Estados Unidos, hablaban ya sobre el hecho de ser «gay». Ser gay traía consigo connotaciones de liberación, que incluían una reorientación de sus preferencias sexuales.
El trabajo sexual formalizado, es una transacción de servicios, que implica remuneraciones fijas y una interacción social limitada al intercambio de dinero por servicios, que son muy diferentes de los encuentros de los bakla con «hombres de verdad». En este último acuerdo hallamos el intercambio de regalos basado en una forma de reciprocidad, y el «hombre de verdad» da sexo a cambio de dinero u otros beneficios económicos, pero sin estructuras remunerativas fijas.
Análisis de la demanda: ser varón y desear varones
Los trabajadores del sexo masculinos satisfacen la demanda de «hombres de verdad». Esto llega con las características físicas —el «buen pedazo» es deseable, por lo que los trabajadores sexuales necesitan trabajarlo—. Pero ser hombre implica algo más que lo meramente físico, pues los trabajadores sexuales están constantemente hablando de sus aventuras con mujeres. Muchos tienen parejas que viven en la casa o están casados, y alardean continuamente del número de hijos que tienen. No quiere decir esto que todos los trabajadores del sexo «sean» o «se identifiquen» como heterosexuales.
Mientras que la mayoría de los trabajadores sexuales masculinos tienen edades comprendidas entre los 18 y 24 años (ya algo mayores si se aplica a las trabajadoras del sexo), hemos encontrado algunos que son mayores de 30 años. Los trabajadores del sexo mayores entran en realidad en un nicho concreto del mercado: los hombres que son «papaítos» o que parecen padres.
Los trabajadores sexuales masculinos creen que su trabajo es denigrante porque tradicionalmente se considera que sólo las mujeres, han de hacer ese trabajo.
En Filipinas la gente suele referirse al sexo con el término «utilizar», porque el hombre «utiliza» a la mujer. Los hombres dicen «la he usado» cuando se refieren al sexo con mujeres, mientras que las mujeres dicen «me han usado» al referirse al sexo con hombres. Sólo en el caso de los trabajadores del sexo masculinos encontramos hombres a los que se describe como usados. No es sólo un asunto de sexo; algunos trabajadores del sexo se quejan de lo degradante que es ser «alquilado» o bailar en el escenario, pues estas actividades las realizan también las mujeres trabajadoras del sexo.

Trabaho lang yan (Es sólo trabajo)


Trataré las importantes percepciones del cliente y del trabajador sexual separadamente, enfatizando los procesos de «racionalización» y mostrando luego de qué modo éstos convergen en la percepción de riesgos.
Una observación frecuente de los trabajadores sexuales masculinos es «Es mero trabajo». Aunque la observación parece que incluye resentimiento, casi como si no existieran posibilidades de elegir. El resentimiento suele conectar con la culpa de que tener relaciones sexuales con otro varón es pecado. Los sentimientos no son exactamente homofóbicos, sino como algo degradante porque reduce al hombre al status de mujer.
Justifican el trabajo sexual considerándolo «empleo» y «buscarse la vida». Es normal que los trabajadores sexuales citen a sus familias como la razón de su trabajo y explican que su trabajo es para «ellos». En el caso de las mujeres trabajadoras sexuales los dependientes tienden a ser los hermanos o los padres. Respecto a los trabajadores sexuales masculinos el rol es el de sostenedor de la familia, que los trabajadores sexuales denominan «cabeza de familia», que cumple de nuevo las expectativas de un rol de género.
Trabaho lang significa también desexualizar el sexo «Cierro los ojos y pienso [que mi cliente] es una mujer». Aun así, los trabajadores sexuales masculinos, en especial los «acompañantes» que trabajan en los bares, son conscientes también de que deben desempeñar roles masculinos de cortejo, y hacer que el cliente lo encuentre deseable
Trabaho lang desexualiza el sexo por medio del fingimiento y de la abnegación.
Otro modo de racionalizar es considerar temporal el trabajo sexual. Por lo general los trabajadores sexuales no continúan en el mismo establecimiento o en el trabajo sexual más que unos cuantos meses.
El trabajo sexual masculino no es tan lucrativo como la opinión pública cree y cobran menos que sus colegas femeninas. La razón es que la competencia es bastante reñida, y la oferta suele ser mayor que la demanda.. Las noches del fin de semana atraen habitualmente a unos 70 trabajadores sexuales, lo que quiere decir que al menos 20 vuelven a casa con sólo los 50 pesos (2 dólares estadounidenses) de ayuda que les da el establecimiento.
Los motivos del trabajo del sexo no son solo económicos, tienen otras expectativas que les faciliten la movilidad social, estar con clientes bien relacionados que pueden ser la clave para otro trabajo. Otros trabajadores sexuales hablan de las posibilidades de vivir con el cliente

¿De qué modo, pues, se relaciona trabaho lang con las percepciones de riesgo?

  • distanciando o dicotomizando lo personal (por ejemplo, la identidad sexual) de lo profesional.
  • reconoce la importancia del cuerpo masculino como capital
  • los problemas de salud de los trabajadores del sexo masculinos son sistémicos y genéricos: cómo conservar la salud; cómo no comer demasiado; cómo no dormirse. Hay una obsesión con las vitaminas, que se consideran que lo mantienen a uno sano y que defienden de las enfermedades, incluido el VIH/SIDA y de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
  • los condones no son populares por varias razones: «reducen la sensibilidad» o «no funcionan».
  • pero lo que es más importante, es que el VIH y las ETS no se perciben como riesgos inmediatos.
  • Los riesgos percibidos no son las enfermedades, sino el no ser capaz de ganar dinero, y no ser capaz de conseguir un cliente para la noche.
  • Un «riesgo» importante observado en el trabajo sexual es la posibilidad de que uno pueda acabar convirtiéndose en «gay». Algunos están convencidos de que es el trabajo sexual lo que acaba transformando a un «hombre de verdad» en un bakla y no generaría dinero
Perspectivas del cliente: truco o trato.


Mientras que el trabajador sexual percibe que sus clientes son variados —bakla o «gays» y «bisexuales», por ejemplo—, las percepciones de los clientes suelen centrarse en la masculinidad del trabajador sexual: «Tiene que ser hombre».
¿De qué modo estas expectativas se transforman en percepciones del trabajo sexual masculino o de los trabajadores sexuales masculinos? Por un lado, se acepta que dado que los trabajadores sexuales son «hombres de verdad», el único papel que podrán jugar en la cama es el de aquel que simplemente yace y juega un papel pasivo.
Al mismo tiempo, los clientes piden que los trabajadores sexuales masculinos sean más activos, y que incluso asuman roles «femeninos» en la cama. Irónicamente, los problemas de los roles de género pueden haber creado asimismo nuevas formas de riesgo. Algunos bakla que hemos entrevistado nos dicen que a ellos también les gusta el sexo anal activo con los trabajadores sexuales masculinos pues, como explica uno de ellos «Hay emoción en el cambio de rol. Yo no quiero ser siempre la chica. imagínate, puedes ser capaz de controlar a un hombre corpulento»
La disonancia en los roles de género a veces se «resuelve» lingüísticamente; por ejemplo, una mamada de un trabajador sexual masculino es descrita como brocha, (cunnilingus). Yo todavía no he oído nada de semejante producción para «masculinizar» el papel de receptor en el sexo anal. Una racionalización más importante es el argumento de que los trabajadores sexuales masculinos sean probablemente gays, o tengan «tendencias gays»: «Es imposible que puedan hacer lo que hacen si no sintieran nada hacia otros hombres.». Tales «sospechas» poseen una función racionalizadora: «Lo quieren de todos modos. Nadie los fuerza». Tales racionalizaciones son una variante del argumento del trabaho lang, es decir, que se trata sólo de trabajo con el cualificador añadido de que uno puede elegir el trabajo.
Los trabajadores sexuales y los clientes admiten que gran parte del trabajo sexual masculino suele tener que ver con la fantasía y que el «control masculino» por parte del trabajador sexual masculino suele ser la representación de un rol.
Por un lado, el trabajador sexual masculino es deseable porque es masculino y, lo que es más importante, se puede obtener un «hombre de verdad» que haga cosas que no hacen los «hombres de verdad», tales como ser receptor en el sexo anal. Por el otro, existe el temor de que lo que hoy es «trato» se convierta mañana en «truco». Después de todo, uno paga para tener relaciones sexuales con un «hombre de verdad».
Se da una aceptación casi general respecto a que el trabajador sexual masculino debe ser gay: «mientras no empiece a hacerme guiños con la muñeca», dice con sarcasmo un cliente. ¿Cómo sucede esto? La deseabilidad del trabajador sexual masculino —su «masculinidad»— lleva consigo las connotaciones de «maldad» descritas antes. El trabajador sexual masculino tiene vicios, muchachos ociosos que se juntan a los bakla del vecindario.
Ser testarudos se convierte en parte de ser hombre, junto a todas las connotaciones de ser peligroso. Este es, en especial, el caso de los trabajadores autónomos. Los hombres homosexuales suelen contar historias de encuentros desagradables con trabajadores autónomos, que van desde extorsiones de poca monta al asesinato. El asunto de la extorsión es importante porque se relaciona con el temor a ser descubiertos. Esto es especialmente importante para los hombres gays que no han «salido del armario». Los trabajadores sexuales masculinos suelen tener conciencia de esta vulnerabilidad «influyentes: políticos; empresarios; actores; curas. Fáciles de chantajear». Tales riesgos se reducen en el caso del trabajo sexual efectuado en locales. La cuota de bar que se paga al establecimiento no es sólo por los costes de la ocasión, sino que también se convierte en una especie de seguro. Por ello las percepciones del cliente sobre los trabajadores sexuales se centran en la masculinidad, que es a la vez deseable y peligrosa. Lo ideal sería tener control sobre esta masculinidad, a través de la seguridad de los bares y de los salones de masajes y el uso de intermediarios tales como chulos y encargados.
El invitado, teléfonos móviles y Calvin Klein: ideologías de clase y trabajo sexual masculino
Es evidente que el trabajo sexual masculino se diferencia de la relación bakla/novio en que el cliente ejerce más control. Pero esta relación de poder no deriva sólo de las ideologías de género. En efecto, querría poder afirmar que el trabajo sexual construye ideologías de clase al igual que construye ideologías de género.
2895069242_8ed726aee1El trabajo sexual masculino formalizado parece haber surgido por la existencia de una clientela de clase alta urbana que posee ingresos disponibles. Las diferencias de clase entre el cliente y el trabajador sexual pueden ser bastante pronunciadas, lo que explica por qué los filipinos y los clientes extranjeros (al igual que los investigadores del trabajo sexual masculino) suelen pensar que los trabajadores sexuales son todos «pobres» cuando, de hecho, el origen de los trabajadores del sexo suele ser la clase media.
Las diferencias de clase forman las intersubjetividades, e incluso las definiciones de «masculinidad». La virilidad se describe a veces con la expresión «un cuerpo de trabajador de la construcción». Pero no son sólo los elementos físicos los que contribuyen a la masculinidad. Existe también el elemento de «maldad». Se proyecta hacia temores tales como que se puede ser objeto de robo, de asesinato, de contagio de VIH/SIDA.
Los temores de los clientes se transfieren asimismo a las preferencias por algún lugar concreto para realizar el sexo (los salones de masajes suelen ser los preferidos). Otros hombres gays afirman que los bares de alto standing son más seguros porque los trabajadores sexuales son más de clase media, educados y «más disciplinados».
Las transacciones son extremadamente feudales en estos establecimientos, en particular en los salones de masajes, donde el trabajador sexual se dirige al cliente llamándole «señor».
En el trabajo sexual masculino formalizado las ideologías de género convergen con las ideologías de clase que, en ese proceso, adquieren una nueva forma. Por ejemplo, el deseo y la masculinidad se reformulan claramente. En los dos últimos años, los bailarines macho han empezado a pavonearse llevando gafas de sol Ray-ban y pantalones vaqueros Levi y buscadores o teléfonos móviles colgados llamativamente del cinturón. Los bailarines pueden llegar a quitarse los vaqueros para mostrar —lo que es algo extrañamente uniforme en todos los bares— su ropa interior de marca Calvin Klein. Las marcas y los móviles son, naturalmente, los símbolos de status habituales. Cuando pregunto a los trabajadores sexuales qué imagen tratan de proyectar, nos responden que de «estudiante
Algunos bares tienen reglas estrictas en las que se incluye la finalización del empleo en caso de «contratas independientes» realizadas fuera del establecimiento
La situación es más difícil en los salones de masajes y en los bares debido a que los trabajadores sexuales tienen aquí menos autonomía: el gerente-chulo es un poderoso intermediario. No es sorprendente que a los trabajadores sexuales no les guste el «servicio a domicilio», en especial con clientes nuevos. Describen esta situación como de riesgo, no exactamente porque no conozcan al cliente, sino porque entrar en casa de una persona más poderosa reduce ulteriormente su capacidad para protegerse: «Una vez que entras en su casa, ya está. Es su territorio».
Los sentimientos hacia los «invitados» ricos son ambivalentes. Por un lado, existe la intimidación y el poder que estos clientes ejercen. Con todo, muchos trabajadores sexuales dicen también que prefieren clientes ricos, porque se los considera posibles conexiones para trabajos mejores y se consideran «más seguros». A los clientes ricos se les pone esta etiqueta de decentes: «Son profesionales. Otros son incluso doctores» «Son educados». Esto va acompañado de desprecio hacia los bakla de clase baja: «Son sucios, otros huelen mal, son ruidosos y son vulgares».
Una perspectiva consumista está presente: que uno paga por cierto tipo de sexo y que uno ha de obtener el equivalente del dinero que se ha gastado. Se trata de una «simple» transacción con pocas expectativas, a diferencia de un encuentro entre un bakla y una persona «de reserva» del vecindario, donde hay rituales de flirteo y de cortejo, y se reconoce que puede desarrollarse una relación potencial. En el trabajo sexual formalizado, estas expectativas pueden estar presentes, pero la mayoría de las veces, un call-boy está para realizar una actividad que se paga por un período de tiempo claramente delimitado: una hora de charla, tres horas de sexo.
Recomendaciones para la intervención
Son necesarias etnografías del espacio, del lugar, de los actores y de los motivos con el fin de guiar las futuras intervenciones respecto a los trabajadores sexuales masculinos. Sin esta información, las prioridades pueden quedar descolocadas.
Otro ejemplo de las consecuencias del desfase entre investigación y práctica proviene de la moda de preparar a educadores que procedan de los trabajadores sexuales. Esto presupone que existan las relaciones entre iguales. Nuestra investigación sugiere que los grupos de iguales no existen más allá de grupos de 4 ó 5 personas. En efecto, los trabajadores sexuales masculinos pueden ser bastante individualistas, considerando a los demás como amenazas. La HAIN ha abandonado la educación de iguales por otras razones prácticas, en particular por el hecho de que los trabajadores sexuales masculinos entran y salen de su trabajo, y muchos permanecen en él por períodos cortos. Es necesario un punto de vista más centrado, que asegure una corriente de información constante debido a la rápida rotación, mientras proporciona referentes para los problemas más serios que los trabajadores sexuales puedan tener, biomédicos o psicosociales.
Las sesiones interactivas son importantes para los trabajadores sexuales para identificar sus preocupaciones y problemas. Es raro que el VIH/SIDA sea una preocupación que les «haga perder la cabeza».Se percibe como una enfermedad transmitida por las mujeres a los hombres, por lo que el sexo con otros hombres no se considera especialmente peligroso. Todas estas percepciones, y la paralela construcción del riesgo, han sido escasamente investigadas por el Departamento de Sanidad o por las ONG. Esto significa que las intervenciones actuales pueden hacer más mal que bien.
He insistido en la importancia de una perspectiva sociohistórica que considere el modo en que se ha formado el trabajo sexual en relación a las ideologías sexuales y de género. He mostrado cómo la demanda de trabajadores sexuales masculinos en las Filipinas se centra en el deseo de los bakla de disponer de «hombres de verdad», que ha pasado de marcos informales, que implicaban intercambios de regalos para el «novio», a marcos formalizados de transacciones de mercancías en los que uno paga por el sexo. Al mismo tiempo, he mostrado cómo incluso en marcos formalizados, permanecen muchos aspectos de la «antigua» ideología, tales como ciertos roles de género y expectativas tales como la búsqueda de un compañero y de potenciales relaciones. El trabajo sexual masculino se relaciona estrechamente con el modo cómo la «vida gay» evoluciona en las Filipinas.
Una ulterior complicación respecto a la capacidad de los trabajadores sexuales para negociar es el modo en que la oferta supera la demanda.
Una perspectiva sociohistórica significa asimismo ser capaz de controlar las tendencias en el trabajo sexual y hacer frente a nuevas necesidades. Por ejemplo, vemos a más personas que se autoidentifican como gays incorporarse al trabajo sexual. Ha habido problemas de discriminación entre los trabajadores del sexo, lo mismo que por parte de los clientes que descubren que son gays.
El trabajo sexual masculino formalizado sigue constituyendo, de hecho, sólo una pequeña porción del «trabajo sexual» en su sentido más amplio. Pero se está haciendo poco para llegar a los sectores informales de trabajo sexual «ocasional» o al de los «hombres que tienen relaciones sexuales con bakla».
¿estamos cayendo quizá en la trampa de calificar a los bakla y sus encuentros callejeros de peligrosos cuando en realidad las condiciones controladas de los bares de alto standing pueden, resultar más peligrosas?
¿Desde cuándo las implicaciones de las esporádicas charlas de una hora sobre SIDA acompañadas por las pruebas del VIH que se hacen en estos establecimientos, contituyen las pruebas exigidas por los propietarios de los bares y por los propios clientes?
¿A qué seguridad, a qué riesgos nos estamos refiriendo? «en la cuerda floja», se convierte en una metáfora apropiada para el trabajo sexual masculino, al describir no sólo el sexo que es «necesario» realizar, sino también los numerosos actos que nos permitan hallar un equilibrio entre la propia imagen, la identidad sexual, la comprensión «del otro», y el riesgo como tal. En última instancia, debemos preguntarnos: exactamente, ¿quién está en la cuerda floja?

original link: http://antropologia-online.blogspot.com/2007/10/en-la-cuerda-floja-riesgos-sexuales-y.html

Reflexiones En Torno Al Resurgir De La Antropologia De La Sexualidad.

José Antonio Nieto
y31_24033731Antes del resurgir de la antropología de la sexualidad, el registro de la sexualidad en la antropología se constituía como la descarga involuntaria e incontrolable del impulso biológico en la cultura. El resurgir viene dado por líneas del pensamiento propias de la construcción sociocultural de la sexualidad, es decir del desprendimiento de la interpretación biológica de la sexualidad en cultura. Las numerosas aportaciones, están marcadas por el construccionismo social y cultural, pero no indica que la antropología sea sexualmente construccionista. Todavía hay contribuciones antropológicas a la sexualidad que se ven determinadas en mayor o menor medida por la biología.
Se tratará de cómo la sexualidad forja en sociedad y en cultura, el pensamiento construccionista y su crítica a la aproximación biológica, que en antropología se presenta en forma biocultural.
Aspectos importantes que han resaltado los antropólogos construccionistas han consistido en:

  1. Mostrar las relaciones entre los significados, que dan los sistemas culturales y sociales a la sexualidad, y el poder del sistema (político y económico), de lo que se deduce una perspectiva menos neutra, natural y objetiva de la organización sexual, interesada del poder, y por otro lado una perspectiva más politizada y subjetiva de esa misma organización de la sexualidad.
  2. Otra aportación construccionista es el estudio de la industrialización, modernización, occidentalización y globalización de la sexualidad, en países des sureste asiático, africanos, caribeños y latinoamericanos.
La antropología construccionista de la sexualidad ha contribuido a la desestabilización del fijismo conceptual del sexo y del género, favoreciendo la emergencia de la teoría de la performatividad, que enfatiza más la ambigüedad e indeterminación de los actores sociales que producen los discursos sexuales, que el significado de los mismos.
Lo que une a todas ellas es su posicionamiento no esencialista. El desvanecimiento biológico de sus ópticas y teorías de la sexualidad.
EL RESURGIMIENTO DE LA ANTROPOLOGÍA DE LA SEXUALIDAD
Para Lindenbaum el resurgimiento está cargado de gran significado paradigmático, ya que “la antropología redescubre el sexo”. Manifiesta claramente que salvo excepciones los antropólogos se han mostrado remisos, apartados del simbolismo corporal y del estudio de la sexualidad, de éste modo, poco pueden hacer para formalizar teorías acerca del desarrollo de la sexualidad y la identidad del género. Es en los años 80 debido al a aparición del SIDA, cuando la antropología retoma su interés por la sexualidad.
Vance, reafirma y profundiza la teoría de Lindenbaum. Desde Malinowski hasta el ultimo tercio del S. XX, la sexualidad para la antropología se sitúa apartada de la disciplina. Para Vance desde 1975 y más efectivo desde 1990 la antropología adopta interpretaciones innovadoras de la sexualidad, estas innovaciones son la formulación de ideas y principios, previamente no contemplados, que enmarcan la sexualidad desde la perspectiva teórica de la “construcción social”, apartándose del modelo biomédico de la sexualidad.
Vance opone “construcción social de la sexualidad” al “modelo de influjo cultural”, modelo de la antropología desde 1920 a 1990 que representa la versión antropológica de modelo biomédico, aunque el componente cultural lo aleja de ese modelo biomédico, el esencialismo biológico del influjo cultural, impide ese alejamiento. En el modelo de influjo cultural la cultura queda determinada por la biología, de modo que las diferencias culturales y la diversidad sexual quedan anuladas o en un segundo plano, ya que la sexualidad es inseparable de la biología, siendo la cultura el símbolo inútil.
Lo más significativo del salto del modelo de influjo cultural, al modelo de construcción social y cultural de sexualidad, son:
  • EL salto de la biología a la cultura, a la hora de interpretar la sexualidad, “se culturiza la biología y no se biologiza la cultura”
  • El salto de la universalidad comprensiva de la sexualidad a la comprensión particularizada de la misma., permite dar más relevancia a la particularidad cultural de sociedades muy concretas, se refleja en estudios etnográficos específicos.
El modelo de construcción social además sitúa la comprensión de la sexualidad con precisión temporal, en el modelo de influjo el factor tiempo queda abstraído, al no establecer, desde la perspectiva temporal, diferencias sociales y culturales.
  • La postura antropológica en que las propuestas de la sexualidad resultan inviables, soterradas o no forman parte de la vida se llama erotofóbica.
  • Erotoliminal será el vislumbrar sexual antropológico en que se empiezan a manifestar apreciaciones de distintos aspectos de la sexualidad y sus conductas, pero en que la reproducción sigue siendo el centro nuclear.
  • Esto conduciría a la erotofilia, el registro etnográfico de la diversidad sexual.
La erotoliminal, está formada por dos rasgos fundamentales:
  • Una fase que se caracteriza por las ausencias y abstenciones teóricas y etnográficas, en comparación a otras líneas de desarrollo antropológico.
Sigue teniendo rasgos de erotofobia
  • Otra empapada de biología, que anticipan el interés de la antropología por el estudio dela sexualidad y sus significados en distintos contextos sociales. Se va acercando a la erotofilia.
La erotoliminalidad supone por un lado la ocultación de escritos etnográficos que ignoran o silencia por que la sexualidad no es políticamente correcta y por otro lado los mismos escritos, hacen emerger la sexualidad.
La publicación en revistas especializadas no se da, por el poco reconocimiento de los profesionales de la disciplina, siendo unos proscritos. La primera revista dedicada al análisis sociocultural de la sexualidad aparece en 1998. La publicación en libros aparece en un segundo plano como añadido al núcleo biológico, acompañan loa antropólogos a médicos, psicólogos, biólogos...
La mayor parte de las investigaciones antropológicas se dan en el seno de estudios psicológicos, médicas o biológicos, ciencias que ignoran que la sexualidad se ensambla y se significa por medio de lenguajes, símbolos y discursos sociales, es así x.q. no se concibe sociedad exenta de sexualidad, ni viceversa.
De un modo antropológico, todas las culturas crean con el fin de modelar la organización social, procesos políticos diversos, que modelaran lo permitido y lo prohibido. Los indicadores de la restricción de la sexualidad, son muy diversos dependiendo del momento histórico y de la cultura, según esto se aceptaran, proscribirán o harán ilegales distintas conductas. De esto se puede inferir que son dos los procesos sociales que intervienen en la sexualidad:
  • La sociedad, marca los límites de lo que es o no aceptable sexualmente, son los procesos reguladores del control corporal de los instintos.
  • Los individuos (actores sociales), le permite abordar su propia sexualidad, son procesos reactivos, el individuo reacciona aceptando o rechazando lo que le es impuesto
La ordenación simbólica que moldea la sociedad y encuadra al individuo no son irrompibles e imperecederas, más bien potencian modificaciones y en lugar de permanecer fijas y ordenadas, tienden a desordenarse.
1223459353_extras_ladillos_1_2Ambos procesos hay que tenerlos en cuenta para construir modelos específicos de sexualidades.
El modelo de influjo cultural, es un modelo de rasgos contradictorios, en relación a los antropólogos y a los contenidos. Los antropólogos quiebran el abstencionismo sexual, pero no logran desvincular la sexualidad de la biología. Los principios que dan contenido al modelo, se desdoblan en direcciones teóricas opuestas y difícilmente sostenibles en la práctica, el modelo de influjo cultural sostendrá x.e.:
  • La sexualidad está determinada biológicamente, modelo esencialista, las conductas sexuales determinadas por: genética hormonas, anatomía y fisiología corporal. Los actos sexuales son “naturales”, y la expresión de la sexualidad es “natural”
  • De modo contrario en la cultura se asientan las bases de la motivación o desmotivación sexual de la expresión de la sexualidad. Además la etnografía ha mostrado a la las sociedades occidentales que las actitudes y prácticas sexuales “exóticas”, por su diversidad, no engarzan en modelos de alcance universal
Un ejemplo que desmiente la impronta del determinismo biológico y sostiene la diversidad cultural es el de la homosexualidad, que tienen distinto significado según la sociedad que los manifieste, ya que son el resultado de organizaciones sociales diferentes, que hacen prescriptiva o restringen la expresión de la homosexualidad. En todos ellos hay posturas de permisividad social o resistencia colectiva a la restricción que ejerce la sociedad (derechos de homosexuales ¹ heterosexuales) También entre ellos hay diferencias culturales sustanciales, que no pueden encuadrarse en un mismo marco conceptual. Se distinguen:
  • Relaciones homosexuales estructuradas por edad (adulto y muchacho de la Grecia homérica)
  • Relaciones homosexuales enmarcadas en la transformación del género y de los roles ( hombres que adoptan vestidos, actitudes y trabajos propios de mujeres, asumiendo roles femeninos)
  • Relaciones homosexuales entre iguales (gays de las sociedades modernas)
Estos ejemplos invalidan el determinismo biológico que apunta el modelo de influjo cultural. Las conductas homosexuales no son fijas, como pretenden los esencialistas.
No se puede entender las sociedades desde términos exclusivamente biologistas, se han hecho a lo largo de la historia abusos de la biología x.e. rasgos de los criminales. Hay científicos que explican la homosexualidad desde claves deterministas y bases biologistas, sin que estén sus respuestas contrastadas x.e. homosexuales caderas anchas o estrechas, o lo que se presenta no se evidencia en investigaciones posteriores x.e. homosexuales tienen hipotálamo más pequeño que heterosexuales.
Según Rose y Kamin, si la organización biológica es consecuencia directa de nuestras biologías, lo que somos es irrevocable. El determinismo biológico es una explicación reduccionista de la vida humana, pero más que una simple explicación también es política.
En ello radica que la justificación biológica anule teóricamente la condición sociológica del individuo, haciendo que las desigualdades sociales vayan en aumento.
El SIDA supuso un cambio importante para la investigación de la sexualidad, obligando a las instituciones a incentivar proyectos relacionados con la sexualidad, no exclusivamente biomédicos, lo que propicio la incorporación de científicos sociales a la investigación. Desde 1991 las instituciones han favorecido la financiación biomédica de la sexualidad, que resulta menos crítica y complaciente que la financiación de la investigación sociocultural de la sexualidad. A pesar del apoyo financiero, la contribución antropológica y de otras ciencias sociales, a la sexualidad, ha ido en aumento.
REPRESENTACIONES: SEXUALIDAD, SOCIEDAD, CULTURA.
Desde 1930 hasta 1975 la sexualidad estaba “desterrada a los infiernos”. Las representaciones antropológicas que se relatan a continuación, van desde el cese de las publicaciones de Malinowski a las primeras contribuciones de construccionismo social.
KLUCKHOHN antropólogo, que desde su posición en la universidad e Harvard, tuvo gran influencia en sus colegas, sus escritos relacionados con la sexualidad, fueron menos conocidos. En uno de sus artículos formuló su punto de vista de la antropología relacionado con los informes Kinsey, que se refieren a la sexualidad del varón norteamericano.
Al inicio del artículo, nos informa de que el interés de la antropología es mostrar la variedad biológica y cultural de la vida humana ( en los años 40 la antropología en Usa, era el crisol de cuatro vertientes: cultural, biológica, lingüística y la arqueológica).El autor aplica a la sexualidad las dos primeras vertientes.
El autor no resta fuerza, al hecho de que la carga biológica se contemple pluralmente. Se pregunta biológica y culturalmente cuales son los rasgos que fijan las dimensiones de la variedad humana, sin profundizar en las respuestas a las preguntas que se hace, dejando al lector con la duda de en que consiste la variedad biológica. También se pregunta las características que definen la universalidad de las pautas, aquí se menciona explícita, única y exclusivamente la cultura, desentendiéndose en la pregunta de la universalidad de la biología.
A medida que el texto avanza parece centrarse más en lo cultural dejando algo al margen la biología. Da a entender que la cultura en sus múltiples formas envuelve a la biología, pero también que la biología se apodera de la cultura. El autor se muestra emético y ambivalente.
Se nota también cierta ambivalencia al indicar la forma/s en que la antropología puede relacionarse con el informe Kinsey, dice:
  1. Que la sexualidad para la antropología queda desdibujada al no investigar conductas sexuales, además los datos no se presentan sistemáticamente ( como presentar sistemáticamente lo que no se ha investigado previamente?)
  2. La sexualidad que recoge la literatura antropológica es mucho más pobre que la registrada por Kinsey, de lo que los antropólogos pueden aprender y beneficiarse. Salvo el estudio comparativo de la reproducción humana de Ford, que califica de excelente, no hay producción antropológica de nivel equivalente. Además las publicaciones sobre sexualidad de finales de siglo XIX y principios del XX son de nulo interés científico y de intención pornográfica. La vida sexual de los salvajes es medianamente satisfactoria pero no ofrece datos para establecer estadísticas y frecuencias de la expresión de las conductas sexuales.
Al forzar los principios antropológicos de descripción cualitativa, consigue un acercamiento cuantitativo al hecho sexual, que resulta ficticio por varias razones, relacionadas con conductas sexuales y conductas culturales, de modo que la información disponible de lagunas conductas sexuales, no es la más apropiada por su cuantificación y por sus carencias etnográficas, x.e. se refiere cuantitativamente a las técnicas utilizadas para la masturbación y el coito y al tiempo que se requiere en varones y mujeres para alcanzar el orgasmo y a las fantasías empleadas para la excitación sexual, sin que haya reflejo de descripción alguna, los contextos culturales de los navaho y de los norteamericanos dan interpretaciones distintas a las mismas prácticas, lo que conlleva a significados distintos, por lo que son incomparables. Forzar de este modo los hechos para acomodarse a una comparación, es incurrir en posturas ambivalentes.
HONIGMANN (1954), da una formulación clara de lo que es la sexualidad para la antropología. Critica el uso que los informes Kinsey hacen del material antropológico, a la hora de establecer comparaciones con la realidad sexual norteamericana, se basa esta crítica en dos puntos:
  1. Las comparaciones se hacen para demostrar la universalidad de ciertos patrones, sin tener en cuenta las diferencias culturales de las poblaciones que se comparan.
  2. Los informes usan fuentes secundarias, así la utilización es excesivamente receptiva, no crítica.
Dado que la aproximación antropológica está alejada del cuantitativismo adoptado por Kinsey, y que las etnografías sobre sexualidad son escasa se puede deducir que las practicas sexuales de los norteamericanos (coitos, masturbación, infidelidad, homosexualidad...) no son ni más ni menos frecuentes que los de otras sociedades. Las comparaciones de Kinsey no nos dicen nada.
El autor plantea la posibilidad de que algún día las conductas sexuales puedan ser generalizables.
Se distancia de Kinsey por ignorar la cultura y las diferencias, rechaza los criterios de universalización que se desprende de sus informes, pero lo hace para acercarse a esa misma presentación desde aspectos únicamente culturales. Llega al mismo objetivo pero por distinta vía.
El hecho de que el interés antropológico se centre en la búsqueda de patrones universales lleva al autor a un dilema, para él el antropólogo trata de relacionar todos los aspectos y los hechos, acciones y manifestaciones de una determinada comunidad, proponiendo criterios de validez transcultural.
Pero dadas las escasas aportaciones a la antropología de la sexualidad se hace imposible en la práctica adoptar criterio de formulación universal. Esta escasez hace mostrar un pobre elenco de fuentes de datos bibliográficos: Pedrals, Malinowski, Ford y Beach.
  • De Pedrals y de Malinowski, señala que la información que aportan, difícilmente tienen el nivel que alcanza el conocimiento de la conducta sexual en Estados Unidos.
  • Mejor le parecen las obras de Ford y Beach, ya que permiten hacer algunas generalizaciones de carácter universal.
Honigmann, sigue postulados de la teoría de la “cultura y personalidad”, que intenta hacer más alcanzables los objetivos de universalización de conductas, se decanta a pagar tributo antropológico, por el acompañamiento de la psicología, cuando ésta al formular sus generalizaciones sobre conductas sexuales apenas se distancia de los conocimientos que de el se tiene en la sociedad norteamericana.
Instituir el establecimiento de comparaciones de base sexual, haciéndolas emerger de patrones de comportamiento americano, para realizar a través de ellos una proyección de pautas y patrones sexuales de otras culturas y así llegar a la universalización, no deja de ser un empeño inalcanzable en la época. No solo por las dificultades comparativas al no haber datos etnográficos, sino también por las dificultades de tipo conceptual x.e. mujeres americanas de alto nivel educativo tiene más facilidad para alcanzar el orgasmo que las mujeres de bajo nivel educativo, ¿se puede proyectar a otras sociedades?. Para comparar además de tener elementos de referencia que permitan la comparación ( etnografías sexuales) se necesita que lo que se compara sea de base uniforme. El ejemplo de antes es incomparable conceptualmente (x.e. trobriandesas no tienen educación, mujeres que han sufrido ablaciones...)
La antropología debe reconocer a Honigmann, el merito de formular en un periodo de ostracismo antropológico sexual, una hipótesis / predicciones como la de la universalidad.
TRAGER (1962) parte de la base de que cualquier antropólogo que quiera investigar sobre la sexualidad, en general o sobre una cultura particular, se enfrenta a la ausencia de información y a la aversión de las instituciones académicas a ese tipo de estudios, además de un modo sistemático.
Para llenar ese vacío sistemático, el antropólogo podrá, estableciendo una guía metodológica que le permita analizar culturalmente la sexualidad, ordenar y presentar un material consistente y sistemático, para que otros antropólogos puedan llevar a cabo comparaciones sexuales. La actitud metodológica comparativa adopta la flexibilidad suficiente para que los resultados sexuales a obtener refieran a una misma cultura o a culturas diferentes.
El objetivo de la guía es conseguir la sistematización teórica de los actos y las funciones sexuales de una o varias culturas o sociedades, es fácil por medio de tres niveles que llama procesos:
  1. Primer nivel lo sitúa en el contexto cultural
  2. Segundo nivel se establece en el contenido del sistema cultural
  3. Tercero en el funcionamiento de ese mismo sistema
Estos tres niveles ayudan a desentrañar las pautas culturales de la sexualidad por medio de un análisis “procesual”. Una subdivisión posterior permite que los niveles o procesos, una vez analizados, den lugar a la ordenación de las distintas actividades sexuales, que quedan enmarcadas en áreas, que son nueves y se llaman focos culturales , estos se ramifican en 27 ámbitos culturales, estos en 81 sistemas culturales.
Entiende por bisexualidad los rasgos físicos de dimorfismo sexual, que diferencian de manera convencional y limitada al varón de la mujer, ajustándose así, al modelo de dos sexos / dos géneros que se desentiende de cualquier tipo de discrepancia no acomodada a los principios y contenidos de las directrices modélicas.
La incidencia de Trager a referencias culturalistas, no conduce la sexualidad a un umbral cultural, porque tanto los procesos culturales de los distintos niveles de contexto, de contenido y de funcionamiento, como los focos culturales, ámbitos y sistemas culturales, no tienen la relevancia que indican las continuas subdivisiones. Las ramificaciones crean, a medida que se extienden, la falsa sensación de ser generadoras de una acumulación muy rica en matices, pero no es así, ya que el sustrato de la ramificación cultural de una organización social dada, no tiene fondo cultural, sus bases están encerradas en la naturaleza biológica.
El Biologismo de Trager es más radical que el de Honigmann y de Kluckhohn, es un determinista biológico. Trager añade que la biologización de la cultura de la sexualidad se sustenta además de en su proposición, en que la mayor parte de los antropólogos de esa época, siguen su misma idea. Es en la biología y no en la cultura donde se encuentra la esencia de la sexualidad.
El ser humano es un mamífero con presencia sexual dimórfica, es el mamífero de dos sexos lo que le lleva a formular la bisexualidad como foco, y como epicentro de la cultura.
LA BARRE (1971), su inclinación biologista es menor que la de Trager,. Reconoce y da crédito a unas bases primarias biológicas pero no se identifica con la sobredeterminación biológica que resalta los instintos. Lo instintivo, está sobredimensionado por la biología.
Hace unas subdivisiones que recuerdan a Trager, la sexualidad se clasifica en al menos 10 niveles, que se reúnen en tres grupos:
Sexualidad primaria es la básica, la de mayor relevancia, que da forma y consistencia a las demás, tiene cuatro componentes enfundados en la biología:
  • Sexo celular o cromosómico
  • Sexo gonadal
  • Sexo genital externo
  • Estructuras de reproducción internas ( útero y próstata)

Sexualidad secundaria, es el resultado de la evolución de la sexualidad primaria, es la aparición en la adolescencia de los rasgos corporales de la diferenciación masculina y femenina:
  • Hombros anchos en el varón, frente a caderas anchas en la mujer, y distribución corporal de la grasa, del vello, estatura.
  • En este nivel transicional, la biología se somete a un ligero contraste cultural, si los rasgos biológicos, no se adaptan al estereotipo, pueden darse problemas psicológicos. La cultura por medio de sus variantes, hace que los mismos rasgos tengan distintas variantes en distintas culturas. x.e. se aceptan las mujeres delgadas en USA y obesas en Turquía
  • Sexualidad terciaria, aquí es donde da más peso a la cultura, por medio de la asignación de sexo, rol de género y de la orientación de género, haciendo que las diferencias masculinas femeninas, sean significativas, hasta el punto de que el estereotipo cultural de uno y otro se rompe al comparase con otra sociedad, lo que para una conducta son signos de expresión sexual, para otra dejan de serlo, x.e. bereberes se pasean de la mano, no es una orientación sexual. Las normas culturales de las conductas, al comparase permiten extrapolarlas a una misma cultura, pasa así de la comparación intercultural a la intracultural, introduciendo el factor tiempo, proporcionado así la posibilidad de contemplar cambios históricos de expresión de la sexualidad. El factor tiempo será un factor de referencia a una época, más que un factor comparativo de distintas épocas.
El posicionamiento de Le Barre le hace situarse entre dos extremos:
  1. La sobredimensión biológica de la sexualidad
  2. La sobredimesión cultural, propia de los antropólogos culturales
Aboga por un humanismo interpretativo de la sexualidad.
RECONCEPTUALIZAR LA SEXUALIDAD DESDE LA ANTROPOLOGÍA.
La aproximación biológica de la sexualidad, no resultaba incompatible con la aproximación cultural, al ser las bases biológicas el fundamento de la sexualidad, la biología jugaba un importante papel hegemónico. La sexualidad venia dada en clave biológica. La vida en sociedad, estaba inyectada de cultura biologizada. Se trata de un modelo bipolar.
La construcción social de la sexualidad, surge del rechazo de esa imbricación entre cultura y biología, y de su imposibilidad práctica. Las practicas culturales de la sexualidad desbordan los límites del modelo de base biologista. Así las leyes biológicas y su codificación en forma de proyección universal, quedan anilladas por las sociedades y por las expresiones culturales del a sexualidad, son las culturas las que posibilitan o entorpecen la naturaleza biológica de la sexualidad.
La cultura parecía transgredir los principios universalizantes de la biología, por ello el modelo bipolar deja de tener sentido para el construccionismo social de la sexualidad. Para los construccionistas sociales comprender la sexualidad significa transformarla de sentido, pasar de interpretación biológica a socioantropológica, la sexualidad como x.e. ocio, gastronomía... surge del quehacer polivalente humano. Este sentido es el que dará Rubin (1975), cuando diga que la sexualidad biológica en sociedad, deja de ser tal, transformándose en sexualidad activamente humana, análogo al que realizó Mc Intosh (1968) en relación a los homosexuales.
La reproducción deja de ser destino único, ya no es equiparable a reproducción, dejando de ser el motor diferenciador entre hombre y mujer.
Los actos sexuales, deben pasar por la significación del tamiz cultural y apartarse de ideas biológicas preconcebidas y asumidas como inalterables.
El contraste de significados que ofrecen las distintas culturas, se resaltan en el construccionismo social, de realidades sociales diferentes, no se puede asumir que los actos sexuales, tengan una sola lectura x.e. fellatio de los sambia significado distinto al de los occidentales.
La sexualidad, es ideada socialmente, las culturas dan forma y contenido a las conductas, a las experiencias y a los actos sexuales en sociedad. En la cultura radica el marco que posibilita establecer esquemas de análisis cultural, el esquema del análisis cultural de Trager, casi constituiría un pleonasmo, ya que si parte de un marco cultural de la sexualidad, no de un marco biológico, la resultante de un análisis sexual, tienen que ser necesariamente cultural.
También permiten establecer criterios interpretativos de la sexualidad, que arrancan de patrones más etnocentristas. De hecho la construcción social y cultural de la sexualidad, proporciona herramientas de interpretación que horadan conceptualizaciones, que quisieran ser fijas y estables. Así se pasa de la perversidad sexual a la diversidad sexual, de la hipocresía de la doble moral al reconocimiento de lo plural.
La sexualidad al expandirse, al diversificarse culturalmente, resalta no sólo conductas y prácticas múltiples, sino que también las corporaliza, pasa de la presentación conductual a la concreción corporal, y ya no se trata solo de la genitalidad corporal. A la mayor dimensión erótica de los cuerpos hay que añadir sentimientos, fantasías y sensaciones. No interesan los actos sexuales solo, sino también los sentimientos.
Se infiere que hay una transmutación de intereses, se pasa de lo singular genital a lo plural corporal. El protagonismo de los cuerpos conduce al protagonismo de los individuos y al significado de sus acciones. Se debe dar una significación subjetiva, lo que le permite crear, disentir y diferenciar, enjuiciar, valorar y dar sentido y significado a diferentes conductas.
Esta lectura interpretativa que el individuo confiere a los significados culturales de la sexualidad, se deben integrar a la lectura que los individuos hagan de sus actos, pasándose de una innovación subjetiva titubeante en el inicio del construccionismo social, a la más reciente disidencia individual formulada por la teoría queer.
Los significados de la expresión sexual han pasado de tener una plasticidad biológica a una plasticidad cultural, y sin abandonar esto han pasado a una plasticidad corporal subjetiva. Los mismos actos tienen interpretaciones distintas según los sujetos que las interpreten : biólogos, antropólogos culturalistas- biologicistas, antropólogos socialconstruccionistas y de los actores sociales.
Las criticas de feministas y de gays y lesbianas, fueron los que resurgieron el construccionismo social:
  1. Feministas: desligan el coito del deber marital, y el orgasmo múltiple clitoridiano pasa a ser un objetivo.
  2. Feministas: desligan con ayuda del control de la natalidad, la sexualidad de la reproducción
  3. Gays y lesbianas: desvinculan sexualidad de reproducción
  4. Gays y lesbianas: las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no deben confundirse con la identidad.
y32_26313507Partiendo de un mismo paradigma, el análisis de la sexualidad se diversifica en tres itinerarios, con un mismo denominador común, la discontinuidad o la desconstrucción de las contribuciones antropológicas que les precedieron:
  1. La cultura como transformación de la biología, es la cultura y no la biología la que explica la sexualidad y sus actos, el individuo y sus conductas sociales instituyen el sentido de la sexualidad, al tiempo que la proveen de significado.
  2. La cultura como entidad interpretativa predominante, requiere muchas formas de sustentación y apoyo, el deseo sexual no es fijo, podría decirse que hay pluralidad de deseos sexuales.
  3. La cultura como determinante explicativo de la sexualidad, implica un apostura más extrema, la negación del deseo sexual biológico. El cuerpo lo es en tanto que reside en el la cultura..Como las culturas no son fijas ni estables en el tiempo, tampoco lo son los cuerpos que las forman.
El antropólogo que por tradición investigaba sociedades “exóticas” de las sociedades no occidentales se encuentra ante dos ideas preconcebidas:
  1. La sexualidad está determinada biológicamente, su estudio es pertenece a las ciencias biomédicas.
  2. La sexualidad no debe ser objeto de estudio, no sería serio
El problema se resuelve con el silencio de la antropología, así:
  • Antropólogo convencional asume la continuidad del cuerpo
  • Antropólogo que sigue directrices de construcción social y cultural, opta por la discontinuidad y ruptura de las ideas precedentes.
Una de las criticas a los construccionistas es que ven discontinuidad de conductas e identidades por todos sitios, a lo que se responde que la percepción está en el ojo del que mira.
Antes todo investigador era esencialista, no hacia falta identificarse, con la llegada de los construccionistas eso cambia.
SEXUALIDAD Y TRABAJO DE CAMPO
Por ideología y universalización, es por lo que el trabajo de campo “exótico” del modelo de influjo cultural, es mera proyección con algunas variantes de la sexualidad biomédica. Ante la presencia de una expresión sexual diferente a la de la realidad social de donde proviene el antropólogo, la antropología posibilita la diferencia, sin embargo la variedad sexual etnográfica de campo ( diferentes contextos sexuales, diferentes significados sexuales), no contempla la diversidad, si se hace un seguimiento biológico. Ya que la biomedicina y su modelo sexual, limitan y rechazan la diversidad sexual, el etnógrafo es un observador alejado y la interpreta como permanencia biológica.
La solución está en mirar fuera de la medicina, de otro modo, lo normal, será lo sexualmente saludable y lo desviado lo sexualmente enfermo.
Heiman señala que la medicina nunca podrá por si sola diseñar lo que es y puede ser la sexualidad humana. La contextualización de las conductas, debe hacerse priorizando lo social, cultural y lo histórico. La vertiente más radical de la biomedicina, desconoce los aspectos sociales y culturales de la sexualidad. La sexualidad formulada en base a estratos biológicos, psicológicos y sociales, radica en ese orden de importancia, siendo la social la que no tiene una formulación determinada. Claro esta que la antropologización de la cultura de la sexualidad ni se menciona.
Davis (1986), hace un análisis de datos sobre libros relacionados con la sexualidad human y obtiene una ausencia de perspectivas, datos y teorías antropológicas, además de un claro y explícito etnocentrismo y perduran actitudes negativas y sexistas de la sexualidad.
El trabajo de campo asexuado perjudicaba en cierta manera la redacción de etnografías sexuales, el antropólogo al creer que esa parte correspondía a la medicina, no arriesgaba su carrera, metiéndose en el terreno de la sexualidad. Hasta mayo de 1968, “la revolución sexual”, sociedades y antropólogos vivían de modo puritano su sexualidad, además debe añadirse la distancia que debía mantener se en el trabajo de campo entre observador y observado, sexualmente era del mismo modo, inactivo
Malinowski, la sexualidad del “voyeur” participante cobra cuerpo cerebral en su caso, se supo al conocer su diario en 1967 en su estudio de los trobriandeses, la sexualidad no era resultado de análisis sino de sus descaradas fantasías.
Razones de los antropólogos para silenciar las experiencias sexuales según Kulick y Willson (1995) son:
  1. El hecho de que la observación es un acto objetivo ( se puede extraer la consecuencia de que la objetividad, anula la sexualidad)
  2. El desdeño de la antropología por las narrativas personales
  3. El factor protestante ( y el católico = antisexo)), y su postura a hablar de sexualidad
  4. El poder colonial y su postura racista
  5. El fortalecimiento de la heterosexualidad y la marginación de la homosexualidad
Desplegarse en el campo no es ético, era la máxima de los antropólogos, no había normativa expresa, pero era pasado de mentores a discípulos, como consejo .
Manda Cesara (1982), la primera mujer que rompe el estereotipo sexista, y la regla de oro no escrita, relata sus experiencias sexuales en una etnia africana, que llamo lenda (nombre ficticio). Ejerció su sexualidad como acto de reafirmación de personalidad, de reivindicación de derechos subjetivos y de protesta objetivable dirigida contra instituciones y situaciones varias.
Hace suyo el postulado de la construcción social de la sexualidad, los significados de las conducta sexuales residen en las lecturas de las actividades corporales de las personas. Se aplica tanto al investigado como la investigador.
Cesara desafirma la sexualidad cultural biologizada y medicalizada e cuatro direcciones:
  1. La sexualidad no se constituye en exclusiva genitalidad y aun menos genitalidad falocentrica
  2. La sexualidad rechaza la uniformidad corporal como expresión de objetivo y alcance universal
  3. La sexualidad no está sujeta por necesidad a los expertos y la conducta de la antropóloga no puede etiquetarse de desviada
  4. La sexualidad no está ligada a intereses económicos.
La intersubjetividad no contempla al individuo aisladamente, sino que lo encuadra en una sociedad con expresión cultural diferenciada. La intersubjetividad hace del informante un interlocutor. Cesara es el ejemplo de la intersubjetividad, busca la proximidad y el encuentro de las personas, mostrando el mundo cultural sin sexismo y puritanismo. La objetividad del trabajo de campo muere con Cesara/Poewe, así como la idea de no interesarse por la sexualidad por parte de los antropólogos. Representa el modelo de estar en el terreno y a su vez hace de modelo para otros antropólogos que se incorporaran más adelante a esa misma práctica.

Sexo Y Socialidad. Etnografias Comparativas De Objetivacion Sexual.

domingo, 24 de febrero de 2013

0016-kanzeon-016Laura Rival, Don Slater y Daniel Miller
La teorización de la sexualidad humana se ha convertido en una tarea básica para los teóricos sociales, dedicados a la elaboración de nuevas teorías de la persona, la identidad y la corporalidad humana. El nuevo pensamiento sobre la sexualidad humana, surge:

  • Del feminismo radical
  • De los gays
  • De las lesbianas y la teorización queer
  • De la historia social
  • De la antropología.
Esto es casi siempre, construccionismo social, los construccionistas sociales, siguen el punto de vista histórico de Michael Foucault, sobre la sexualidad humana. Su finalidad es establecer que la sexualidad humana, lejos de ser un fenómeno natural, ha de ser explicado a través de instintos fijos e inherentes, y de otros determinismos biológicos. Características:
  1. Es fundamentalmente una construcción y una contingencia
  2. Está formado por el orden jerárquico de las normas sociales dominantes y por los discursos ideológicos y opresivos de la ciencia moderna
  3. Está reinventada por sujetos totalmente individuales constituidos a través de sus deseos sexuales, que pueden resistir el poder de tales construcciones discursivas, formar nuevas comunidades sexuales, forjar subculturas liberadoras y definir sistemas de valores que respetan la diversidad y las opciones.
La negativa de los construccionistas sociales radicales a que haya algo dado o natural en los órganos sexuales y en la sexualidad humana, corresponde a las metas de la política sexual radical:
  • La plena realización de todas las potencialidades humanas
  • Una completa autonomía
  • Total liberación respecto a las normas y restricciones
Este pensamiento, sitúa a la identidad sexual en el centro de la teoría social, pues afirma que las identidades sexuales forman el núcleo de todas las identidades sociales y determinan en parte el posicionamiento social. El deseo es el núcleo básico de la identidad, la identidad requiere continuidad y la continuidad de la persona, no es el despliegue de una verdad biológica, sino de la historia autorrealizada.. Según este manifiesto hiperexistencialista, somos libres para elegir quien ser y como realizar nuestros deseos sexuales.
El construccionismo social radical, pone en entredicho también la distinción feminista entre sexo, identidad sexual biológica, natural y genero, la identidad construida socialmente. Esto hace que la corporalidad sexual sea terreno privilegiado para comprobar la construcción discursiva de lo real y de lo material. Las primeras feministas se oponían a las ideologías patriarcales, que reducían la contribución principal de las mujeres a la sociedad, a su capacidad biológica para la crianza y la reproducción, las nuevas teorías del género, se ocupan de la subjetividad histórica de los individuos sexuados y la corporalidad de la identidad sexual, considerado como algo indeterminado, ambiguo y múltiple (Morris 1995)
Para Butler (1990,1993), una persona no es mujer, sino que actúa como mujer, mujer es una ficción reguladora, nunca está limitada por un cuerpo anatómico, ya que mientras que la identidad de un individuo, depende de su identidad sexual, ésta identidad, puede no hallarse fácilmente en el cuerpo.
El individuo como efecto de su deseo sexual (que le da forma la actividad erótica, más que la genitalidad), es lo que los construccionistas sociales, interesados por la sexualidad humana tratan de conceptuar.
La noción de sexualidad que trata de apuntalar no se basa etnográficamente en ninguna realidad social particular, por ello resulta algo abstracta y posiblemente refleje una objetivación occidental. Más que contextualizar la sexualidad, los deconstruccionistas sociales radicales, la dan por sentada y la identifican con el deseo sexual como un campo separado, al igual que la experiencia erótica, el amor, el sexo, el deseo, la representación sexual... Algunos autores como Butler discuten que la reproducción biológica no es un asunto importante a tener en cuenta cuando se reflexiona sobre el género en nuestro concepto occidental de fin de milenio.
Los antropólogos han mostrado sucesivas veces que la gente experimenta el sexo incrustado en la reproducción terrenal ( incluyendo: el familiarismo, cuidado material y emocional de si mismo, trabajo para conseguir recursos, cuidado de la casa, dar vida para asumir la paternidad), y cualquier cultura, relaciona los discursos sobre el sexo con asuntos como la procreación y la fertilidad. Por ellos e necesita teorizar la relación entre los placeres del cuerpo y la reproducción física.
Nuestra meta es problematizar la sexualidad como un campo identificable de forma inmediata al mostrar que el uso utópico y transgresor de la sexualidad en occidente depende en gran medida de que se constituya como una esfera separada el dominio de lo mundano, el amor y la socialidad.
EL SEXO SAGRADO DE BATAILLE: TRANSGRESIÓN, SACRIFICIO Y ORIGEN.
Bataille, ejemplifica una estrategia modernista por la que la sexualidad se constituye en trascendente y transgresiva en virtud de su completa separación de la naturaleza, de la biología y de la vida mundana.
  • Insiste en una dialéctica del tabú y de la transgresión, que nos permite explorar el modo en que incluso las sexualidades transgresivas se ven involucradas en una sociedad normativa.
  • La filosofía de Bataille, es que maniquea (principio de uno bien y otro mal), la sociedad existe a través de la productividad positiva del trabajo, del orden, de los tabúes y de la moralidad, la participación política y la solidaridad social, pero estos valores profanos e ideales morales, no son suficientes para hacernos humanos. Sin lo sagrado (negatividad sin causa) y el erotismo (exceso transgresivo), no seriamos capaces de dar sentido a lo absurdo y a la falta de sentido a la muerte, al ser demasiado real, seria imposible.
  • La cultura debe reconocer que la vida social, tiene dos caras, una racional y ordinaria y otra destructiva y sagrada, y que el verdadero materialismo, no se ubica en la fuerza reproductiva de la materia y la reproducción sino que por el contrario, en la creatividad del espíritu puro, en el horror de la pérdida, del deterioro y de la muerte. Experimentar lo sagrado por medio de las convulsiones inducidas por el orgasmo o por la visión de un cuerpo muerto, constituye la esencia de la humanidad.
  • Su economía sexual es escatológica: el trabajo y la razón deben ser desbaratados por el erotismo, forma violenta de gastar energía y acelerar la disolución de los límites del yo.
  • El erotismo o muerte del sujeto en el orgasmo, es condición necesaria para alcanzar la trascendencia ( la experiencia interna de la pérdida del yo), es también la única forma de verdadera comunicación.
  • La sexualidad erótica, reposa más allá de la muerte biológica, desafiamos a la muerte y alcanzamos la trascendencia, no prolongándonos a través de los otros, teniendo hijos, sino llevando a cabo experiencias transgresoras, místicas y extáticas, como la actividad erótica y observando cadáveres y moribundos.
  • Insiste en que la finalidad del libertinaje es perderse con el fin de asemejarse a Dios (Bataille propone un sistema religioso en que la prostituta ocupa el lugar que no se le ha concedido a Maria, Maria da vida al hijo de Dios, la prostituta incita al hombre para que se convierta en Dios. Para él la carne es perecedera, grotesca, pero sagrada. El canal a través del que se consuma esta experiencia es la vagina femenina, la de la madre, la mujer más prohibida o la de una prostituta.
  • La vagina femenina es el objeto más obsceno, más tabú y más sagrado.
  • Cuando el cuerpo, se utiliza para fines no reproductivos, es sagrado, x.q. es corruptible y mortal.
  • El orgasmo como experiencia extática gana en misticismo si se alcanza en proximidad a un cuerpo muerto, pues tanto la muerte como la fornicación están muy cerca de la indiferenciación y de la pérdida de la individualidad.
  • Hay dos aspectos de la noción de erotismo de Bataille:
  1. El modo en que su lectura de Marcel Mauss se aleja de Lèvi-Strauss. Lèvi-Strauss y Bataille, interpretan la forma arcaica de intercambio que representa el don de un hecho social, que no puede reducirse al funcionamiento utilitario de la economía burguesa. La critica de Lèvi-Strauss a Mauss, se centra en el hau maorí como obligación de regalar recíprocamente, de lo que se abstrae el intercambio, básico en su definición de cultura como comunicación y orden simbólico. , pero el significado de regalo para Bataille, se basa en el potlatch, el intercambio arcaico no tiene que ver con el imperativo moral de la reciprocidad del regalo, sino con el exceso y la violencia, una forma gratuita de gasto. Ambos interpretan la sexualidad dentro de una economía general, que marca el paso de la naturaleza a la cultura. Pero mientras que Lèvi- Strauss analiza el tabú del incesto, Bataille considera que la institución del tabú del incesto es un requisito para su violación, para él el sexo es reproductivo, natural y animal, y cuando se realiza en el seno doméstico y profano de la conyugalidad es un mero expediente social positivo, la circulación de mujeres entre grupos sociales no es un riesgo cultural de nuestra humanidad distinto del deseo erótico y de la transgresión del tabú ( para ambos las mujeres son el don supremo, para Lèvi-Strauss, las mujeres son objeto de intercambio y los hombres los que lo realizan, para Bataille los hombres trascienden su naturaleza y se transforman en humanos, no por el intercambio, sino por la profanación del don puro (las mujeres), ellas son seres naturales, que se abandonan a si mismas, no sufren la pequeña muerte (orgasmo), como los hombres y no experimentan la trascendencia. Por ello en el orden tanto económico como simbólico, las mujeres son las intermediarias a través de las que los hombres construyen la cultura en contra de la naturaleza, a través del intercambio recíproco, la transgresión y el gasto.
  2. No considera que el despertar sexual se deba a la satisfacción física. Un cuerpo torturado y otro que fornica alcanzan el mismo grado de éxtasis.
  • En el erotismo de Bataille, la sexualidad se sitúa fuera de la sociedad y opuesta a ella. Ha de considerarse como una nueva forma de absolutismo moral basado en el ansia y la transgresión prohibidas que tiene muy poco que ver con lo que hoy se califica de pornografía.
  • La pornografía es más bien una modalidad de servicio a través del cual se satisfacen las necesidades de placer de los consumidores individuales. La pornografía “suave” o la “corriente principal” es una forma de energía sublimada, basada en la complementariedad del trabajo de los trabajadores del sexo y del tiempo de ocio de los clientes. Puede ser que el sexo del porno, está más cerca de una visión de la sexualidad reichiana que de la batailliana.
malinowskifondleLa introducción por parte de Reich a la sexualidad no occidental fue a través de Malinowski, su libro “la función del orgasmo” (1927), se inspira en las descripciones de Malinowski sobre la sexualidad de los trobiandeses.
Reich
  • Adopta la postura roussoniana de que la cultura occidental y su distorsionada moralidad han excluido la verdadera expresión de placer sexual.
  • La moralidad, según él, no debería ser un asunto de reglas impuestas desde fuera (por el estado o la iglesia), sino la respuesta de un individuo sano a las distintas situaciones de la vida.
  • El estado natural del cuerpo es estar sano, satisfecho y radiante con energía positiva.
  • Su crítica de la cultura occidental fue opuesta a la de Bataille. Reich se asignó la tarea de hacer racional y positiva la sexualidad, en una sociedad en que él la veía irracional y opresiva.
  • Centro su atención en la expresión material y neutral en cuanto al género de placer sexual, el orgasmo o la libido:
    • La libido era menos una situación mental que una sustancia objetiva equiparada a la fuerza vital (el élan vital), onda de energía que se esperaba medir cuantitativamente.
    • El orgasmo lo consideraba una liberación involuntaria, la perdida virtual de la conciencia y la pérdida del control sobre los movimientos corporales.
  • El sexo sano era una rendición extática, que no dependía del cambio de pareja, por el contrario, esperaba que pudiera alcanzarse de forma especial entre individuos equilibrados, que formasen una relación duradera, basada en la verdadera comunicación.
  • Al ser las relaciones sexuales, inseparables del orden social, Reich promovió activamente reformas sociales, (entre otras: viviendas sociales, abolición de leyes antiaborto y antihomosexuales, nuevas leyes de matrimonio y divorcio, control de natalidad y anticonceptivos libres, guarderías en el lugar de trabajo y educación sexual), destinadas a liberar la energía sexual de todos los individuos.
Reich y Bataille buscaban un nuevo orden moral, mientras que Reich basaba su modelo en la autorregulación de los deseos naturalmente buenos y mesurados, libres de la compulsión y de la imposición externa, Bataille defendía la idea de que la sexualidad no es algo de lo que había que gozar, sino experimentar como un sacrificio religioso, por medio de la vergüenza, la culpa y la transgresión. El concepto de Bataille era religioso por naturaleza y se basaba en la interiorización heteronómica de lo sagrado, que ubicaba más allá de la moral, la racionalidad y de la socialidad.
Estos dos pensadores han tenido gran influencia en las ideas contemporáneas de la sexualidad humana, y por qué los construccionistas desearían prescindir de Reich por “naturalizador”, mientras alaban a Bataille como una autoridad en el campo de la transgresión y en el de las experiencias y discursos de transgresores.
La objeción de los autores no es menos clara: tienen dudas de si los comportamientos transgresores iluminan los discursos normativos, mejor que los comportamientos no transgresores. En el punto de vista de Bataille, los transgresores representan identidades sociales marginales cuya subjetividad social, queda definida como especialmente sexual. Crean sus singulares identidades individuales al transgredir las normas dominantes que ellos rechazan. Por lo que no es sorprendente que su sentido de la identidad, acabe constituyendo un discurso incluso antes de que se viva como experiencia corporalizadora.
TRANSGRESIONES REGULADAS ON LINE: EL INTERCAMBIO DE IMÁGENES ERÓTICAS EN INTERNET
El intercambio de imágenes eróticas en IRC ( Internet Relay Chat), define un marco etnográfico muy concreto, es un sistema de comunicación en tiempo real, vía Internet, por medio del intercambio de renglones de texto mecanografiados. Esto permite la actividad de “intercambiar imágenes eróticas”: la circulación, intercambio, acumulación y consumo de representaciones sexualmente explícitas. Además el chat, puede erotizarse como representaciones, flirteos, conversaciones calientes y gratas, sexo cibernético, en el que el encuentro real entre participantes, se concierte en “ algo como formar parte de una acción de pornografía interactiva”.
  • La sexualidad parece haber sido descorporalizada.
  • El intercambio de imágenes eróticas por medio del IRC, constituye la sexualidad en una esfera objetivada a la vez que transgresora y separada de la vida mundana. Los participantes ven el intercambio de imágenes eróticas y el chateo como un lugar de transgresión sexual y como un “ir más allá”, lo que incluye mirar las cosas prohibidas y no experimentadas anteriormente, así como manifestar deseos en relación a las imágenes o a través de la conversación o de las fantasías con los demás ( x.e. las mujeres que hablaron con Slater reconocieron que les permitía explorar la bisexualidad, exhibicionismo, sexo en grupo y promiscuidad, deseos que son tabúes en la vida off-line)
  1. Estos placeres y transgresiones dependen de una clara separación de la vida real: son actividades sin compromiso y sin consecuencias, los recursos materiales de que dependen quedan fuera de la vista y se experimentan como si no hubiese ninguna escasez.
  2. La sexualidad del IRC, es un mundo construido dentro de la corriente principal de la pornografía, no hay preocupaciones ni peligros (x.e. enfermedades), no hay compromisos duraderos, la realización no plantea problemas, el deseo es inagotable, los cuerpos no fallan... Nada externo daña la integridad de lo sexual. No solo la procreación queda excluida, también suprime el trabajo de reproducir la vida diaria ( no hay familia, trabajo..)
  • Tanto la pornografía como su circulación por el IRC, dependen del trabajo de erotización, son mundos de mero consumo en los que el momento de producción (hacer la foto), se considera un momento sexual tanto para los modelos como para los fotógrafos.
  • Lo apartado del IRC y de su campo sexual, depende de esta capacidad de absorberlo todo dentro de este momento sexual imperturbado (x.e. referencias hacia el cuidado del cuerpo “ acabo de darme un a ducha” tienden a ser erotizadas). Todo es o puede ser erotizado o “pornografizado”.
  • Pornografizar al otro es absorberlo es este lugar de deseo, fuera de las preocupaciones. La sexualidad no es un fin en si misma. El sentimiento de pornografizar al otro puede hallarse en una de las más comunes declaraciones hechas en este campo, prácticamente todo el mundo admite que el sexo cibernético es aburrido y que ellos no miran mucho las imágenes. Les gusta flirtear, hablar de sexo, cambiar imágenes... Lo que atrae es un ambiente sensual, más que estímulos orgásmicos. Estas practicas los usuarios las consideran “adictivas”.
  • Estas experiencias de la separación de la sexualidad objetivada en un lugar utópico fuera de la vida diaria son bastante reales para los participantes y es un componente de su mundo. Podría argumentarse que mucho de lo observado, por el autor, tiene como meta encontrar una vía de vuelta a las versiones cotidianas de la sexualidad y la familia. Este punto debe ser elaborado a varios niveles:
  1. Aunque los participantes son conscientes de la naturaleza preformativa de sus identidades y encuentros on-line, tienen una creencia sólida en la autenticidad. De ahí que la performatividad no se asuma como deconstrucción de nociones de identidad, sino como una serie de temas sobre el engaño y la credulidad, tratando los acontecimientos como ocasiones para placeres puramente inmediatos, y para idear estrategias para “autentificar” a los demás. Se supone que la exploración del deseo no produce sexualidad, sino que desarrolla la que ya existe. A este respecto la ideología de la sexualidad, no es deconstructiva, sino libertaria: todo funciona, pero nada resulta puesto en dudad de modo particular. Esta ideología utiliza a la sexualidad como un lenguaje a través del cual un autentico yo halla, su propia normalidad, incluso por medio de acciones que los extraños pueden considerar extremas.
  2. Mantener el ambiente sexualizado del IRC requiere trabajo de reproducción social: organizar y supervisar los foros, socializar nuevos miembros... Para muchos la preocupación tecnocrática por ordenar este mundo social, es más importante que la sexualidad que contiene. No quiere decir que el campo de intercambio sean órdenes normativas x.e. hay una gran vigilancia para evitar unos temas pornografía infantil, bestialismo y violación, a esto se da un sentido libertario: “La gente puede hacer lo que quiera, mientras no lo haga aquí”, ocurre lo mismo con la homosexualidad masculina.). Un ejemplo de la normatividad de la transgresión del IRC, nos lleva de la sexualidad a la economía, imágenes gratuitas, es un mundo obsesionado con reglas y tasas de intercambio.
  • El espacio para la fantasía en la sexualidad on-line, reside en un progresivo día a día rutinario on-line y off-line, definido como “real” por los participantes.
  • El sentido etnográfico, de la manera en que se trata por los participantes el intercambio de imágenes como un mundo aparte respecto de la vida real o conectado a ella, es muy variado hay al menos tres puntos de vista,
Pueden hablar de actividades relacionadas con las imágenes eróticas como mero juego “es divertido”. Es lo más frecuente, ofrece explorar varios tipos de diversión no accesibles off-line. El juego está limitado, saben que a menos que se base en cuerpos auténticamente reales off-line, nada de esto podría tomarse en erio. Tomar como real el mundo on-line es una noción patológica articulada solidamente. El peligro de tomar fantasía por realidad, se debe no solo a la credulidad, sino también a la alineación, así en este contexto: vida real = cotidianidad. Un alto porcentaje de las conversaciones son sobre la vida diaria. Los encuentros son intensos, pero sin compromiso. Este escapismo puede tender en dos direcciones diferentes:
  1. la realización, querer “consolidar” o alargar esa ciberrelación, llegando a quedar..., la ética de la vida cotidiana, se introduce y pueden llegar a ser relaciones románticas, monógamas...
  2. Pueden utilizarse para erotizar la vida cotidiana y familiar, como un afrodisíaco para la vida real. La vida domestica es compatible con la sexualidad on-line.
El compromiso etnográfico en el ciberespacio, muestra que lejos de ser el campo de los sin ley, de la transgresión, el peligro, liberación de ataduras, tabúes y de lo profano, la sexualidad on-line, se experimenta por parte de los participantes como si fuera un lugar que, al ofrecer una libertad total para transgredir ( por carecer de ataduras físicas), les permite considerar todas las promesas de modernidad, pero para luego constreñirlas dentro de estrictas limitaciones normativas. Estas estructuras casi durkheimianas de la socialidad, no sólo regulan su porción particular del ciberespacio, sino que lo hacen con unas normas que lo llevan muy cerca de la esfera mundana y domestica de la que, la sexualidad transgresiva que contiene, escapa y pone en entredicho.
Una comprensión apropiada de ésta forma altamente objetivada de sexualidad, exige que se la compare con formas de sexualidad que no parecen tan alejadas de la socialidad mundana y reproductiva.
REPRODUCTIVIDAD SENSUAL EN EL AMAZONAS: “ DOS HACIENDO” SEXO ENTRE LOS HUAORANI
La residencia común es la casa larga, que es la base de la socialidad para los huaorani de la Amazonia ecuatorial, que practican la sensualidad como expresión corporal de la participación en las relaciones.
Población: dividida en redes dispersas de casa largas, con matrimonio intergrupal, separadas por anchos espacios de bosque no ocupado. Formadas por unos 10 a 30 miembros, las casas largas se suelen ocupar por:
  • Una pareja mayor ( un hombre casado, con una, dos o tres hermanas)
  • Sus hijas ( si están casadas, con sus maridos e hijos)
  • Hijos solteros
Las casa largas aliadas o de matrimonio intergrupal, forman agregados regionales laxos. Se evitan los contactos con grupos pertenecientes a otros agregados ( enemigos potenciales)
Relación entre corresidentes: son más intimas, afables y próximas que entre parientes de sangre que viven en casas largas diferentes.
Matrimonios: la mayoría uxorilocales, se llevan a cabo entre primos cruzados. Los hombres, que inician su vida de casados en los grupos de vivienda de sus esposas casi como extraños, van siendo incorporados gradualmente a medida que van teniendo hijos.
Las diferencias de género e intergeneracionales se minimizan, mientras se valora mucho la autonomía personal, el igualitarismo y compartir casas largas.
Las personas y comunidades se conceptualizan, a través de una experiencia acumulativa basada en la vida común, unos al lado de los otros, día tras día, desarrollan una fisicidad compartida, de mayor significado del que derivaría de los lazos genealógicos. El compartir convierte a los corresidentes en una substancia única, de modo que la gente que habita la misma casa se hace de la misma substancia. Comparten enfermedad, vivienda...
La vinculación sensual, tan difundida como el compartir comida, despliega un aspecto del placer de vivir en compañía. Todos participan en el bienestar de todos, a más tiempo juntos, más iguales se hacen.
La sensualidad no se centra en los genitales, ni es dominio de la heterosexualidad adulta, no debe equipararse al placer sexual. Los niños buscan el placer tanto como los adultos, ya que no se requiere madurez sexual. La cultura huaorani, no erotiza la sensualidad, ni diferencia el placer genital de otros placeres corporales ( x.e. no se distingue el placer de la relación sexual, del placer de un niño/a de tres años que acaricia el pecho de su madre que le está alimentando. Es muy difícil comprender para los occidentales que estas relaciones íntimas no estén erotizadas. La necesidad de confortabilidad y de contacto físico no se interpreta como sexual, y el deseo de afecto no se toma como deseo de sexo.
La sexualidad no se utiliza nunca entre los miembros para establecer diferenciales de poder o para transgredir normas sociales. Para ellos el placer sensual o el bienestar promiscuo, es simplemente un modo de materializar la economía compartida de la casa larga.
La sexualidad reproductiva si está orientada a un fin. La sexualidad es la actividad reproductiva por la que las parejas heterosexuales (hombres y mujeres que no sean siblings, que pertenezcan a la misma generación y sean aproximadamente de la misma edad cronológica) por consiguiente se “multiplican por medio de la cópula”. Hacer el amor requiere dos personas en una hamaca, si un hombre tiene varias mujeres, va de una hamaca a otra por turno.
Repetir las relaciones sexuales se considera necesario para que una mujer quede embarazada y para que el feto crezca. Se cree que el feto se forma con iguales cantidades de semen masculino y de sangre uterina, dos o tres progenitores, pueden aportar su semen.
Tener niños no se considera un subproducto del placer sexual, sino un premio en sí mismo, ya que la condición de adultos tiene que ver con el apareamiento y con el dar vida a los hijos.
La cultura huaorani, no representa a los hombres y mujeres, como seres constituidos por y a través del deseo sexual, excepto en los mitos de atracción sexual letal entre humanos y animales (x.e. gran numero de mitos de mujeres que copulan con animales, se quedan embarazadas y sus vísceras son devoradas por los fetos monstruosos que llevan dentro, él único mito de hombres es la relación con delfines, lo encuentra más apetecible que los genitales de la mujer, copula una y otra vez y se muere ahogado) Rival interpreta estos mitos como expresión de la naturaleza asocial del deseo sexual excesivo y de la atracción irracional.
Este análisis de la sexualidad y sensualidad huaorani difiere sustancialmente de las anteriores interpretaciones de la Amazonia, realizadas por antropólogos norteamericanos, que discuten de la sexualidad en términos de antagonismo sexual y “guerra entre los sexos”.
  • Para éstos la Amazonia es la tierra de la violación en grupo por excelencia y estiman que la psicología masculina, estructurada por la ansiedad, por la frustración sexual crónica y la insatisfacción son similares a los marcos euroamericano y amazónico. Tanto los hombres occidentales como los amazónicos, consideran que las mujeres son atractivas, castradoras y provocan temores de dependencia y de perdida de identidad masculina.
  • Las mujeres ofrecen servicios sexuales a cambio de regalos, en especial comida, dice Gregor, que es igual que lo que ocurre en Norteamérica donde las citas y el cortejo es un servicio a cambio de compromisos financieros y sociales
  • Estos autores proponen un a interpretación freudiana de frustraciones sexuales, ansiedades y reacciones defensivas masculinas, tales como los mitos, los rituales y otras prácticas culturales amazónicas. Esto lleva a afirmar que las instituciones de las tierras bajas sudamericanas, ponen de manifiesto las ansiedades universales surgidas de la separación de la madre y que estructuran igualmente las personalidades masculinas individuales en todo el mundo.
  • Mientras que la guerra de sexos y la impregnación de ideas sexuales, están desdibujadas en las sociedades euroamericanas, es manifiesta en las casas de los hombres amazónicas, en los rituales de fertilidad e iniciación, en las actividades por géneros y en las ideologías sexuales.
  • La falta de jerarquía y la simetría de poder exacerba el antagonismo sexual, que a veces se hace público ( x.e. las aldeas se dividen en dos grupos que se insultan. Los hombres proclaman su poder sobre las mujeres por poseer penes, pero ella ignoran estas declaraciones y no se consideran inferiores.
El hecho de que la hostilidad entre sexos, relacionada con rituales, este exenta de la vida cotidiana, debería analizarse en el contexto de las actividades mundanas, mas que en términos de estructuras simbólicas. El hecho de que los sistemas cosmológicos estén saturados e imágenes sexuales y corporales deben ser entendido como expresión de la importancia de la vida orgánica, fertilidad y reproducción biológica.
La sexualidad huaorani, se centra en la reproducción. La sexualidad como ámbito objetivado referida a relaciones físicas entre sexos, no existe como tal.
La sensualidad no está causada ni se expresa a través el deseo sexual, ni es restrictivo. La sexualidad reproductiva crea nexos físicos, espirituales y sociales entre mujer y hombre y un niño pequeño fruto de su cópula, este nexo no es ni más ni menos social que el resto de los vínculos, x.e. comer dormir...
La reproducción social depende de la formación de emparejamientos heterosexuales fuertes y duraderos. Las parejas casadas, forman el núcleo de las unidades de residencia y las alianzas sólidas entre casas largas se desarrollan alrededor de lazos hermano-hermana.
La socialidad, la vida agradable y la creación de comunidades a través de la participación diaria dependen igualmente de la complementariedad de género en la reproducción, considerando el desarrollo potencial humano que se afirma contra la inhumanidad de la predación y la muerte violenta.
Matar y guerrear, tiende a romper los grupos domésticos, los hombres no ejercen violencia contra las mujeres. Sus agresiones, no se expresan sexualmente. El homicidio puede desencadenarse como un acto moralmente motivado de venganza legítima. Los homicidas son empujados a la situación solitaria y asocial.
CUERPOS SEXUADOS DE TRINIDAD: ERÓTICA Y SALUD.
Trinidad presenta una tercera posibilidad importante para la objetivación comparativa de la sexualidad. La sexualidad en Trinidad suele mostrarse como la perspectiva más objetivada que parece dominar la mayor parte de las relaciones sexuales. Al contrario que en que en las imágenes sexuales. La ubicuidad de la sexualidad en Trinidad es un signo de su importancia como lenguaje, se convierte en el eje que parece mantener unido un gran campo de practicas y aspectos identitarios.
Investigaciones de los últimos años han continuado la demolición de los estereotipos de la raza y la sexualidad que prevalecían en la región, haciendo de la tarea de la sexualidad algo fácil.
En la Trinidad contemporánea, el discurso de la sexualidad juega un papel fundamental en un gran numero de dimensiones sociales y culturales, para toda la variada población de la isla, incluidos los grupos que se identifican a sí mismos como asiáticos meridionales, chinos o provenientes del Oriente Próximo y que según el estereotipo más corriente no tienen que ver con tal aproximación a la sexualidad.
La investigación que nos concierne es diferente, en cuanto incluye informes etnográficos detallados de la interacción entre trabajadores de una fábrica de pavimentos (Yelvington 1995,1996) Lo que resulta de éste trabajo es que la sexualidad es una de las formas de relaciones sociales notablemente abierta y situada en primer plano. Cierto respecto al propio acto sexual, centrando la atención en la cantidad de sexo, tipos y capacidad sexual. El acto sexual también se rodea de un discurso adicional que incluye numerosas retóricas de “conversaciones dulces” y de insultos comparativos que utilizan indirectas sexuales. Son frecuentes también las pretensiones sobre quien hace hijos a quien como prueba de actividad sexual y hay actividades como el baile que se convierten en una forma de “sexo virtual” al proporcionar espectáculos públicos que se parecen a los actos sexuales simulados.
Los primeros estudios analizaban la sexualidad en relación con el estado de relaciones de género per se, y las comparaban a temas de género y poder en otros lugares. Se resaltaba que la sociedad masculina se forme a través de la jactancia y de la realización de relaciones sexuales con mujeres.
Estudios más recientes tienden al uso más específico de la sexualidad en Trinidad, en si misma, y cada vez, como un amplio idioma que no se relaciona simplemente con la sexualidad y el género como aspectos separados de la identidad o de l a práctica, sino que examina de que modo la sexualidad une a los distintos campos y a veces parece fundamental para todos ellos.
Estos observadores etnográficos más recientes, desean un encuentro antropológico con este fenómeno que vaya más allá de la superficialidad del sexo, como un campo objetivado, dirigido sólo hacia sí mismo como tópico. La importancia del sexo en Trinidad queda evidenciada cuando se lo ve como relacionado con muchas otras cosas que pueden no estar relacionadas con este campo.
  • Como dice Miller, en su análisis del baile, el sexo es sobretodo un lenguaje. Investigo un baile llamado “wining”, característico de muchas fiestas, generalmente de carnaval. La modalidad de baile se refiere claramente a la relación sexual y puede observarse que opera en calidad de discurso sobre la naturaleza de las relaciones sexuales. El wining está dominado por las mujeres, se convierte en un lenguaje a través del cual la más amplia relación entre géneros, que por lo general toma la forma de acciones de intercambio, se desarrolla como comentario respecto de las relaciones de género en general, al igual que entre dos individuos concretos. El baile es transformado por las mujeres en un baile autónomo que puede ser interpretado como una experiencia de libertad experimentada como repudio de la socialidad normativa.
  • El trabajo de Yelvington sobre la fábrica de pavimentos, extiende este interés por la sexualidad como idioma. Sugiere que el flirteo y las insinuaciones sexuales se han convertido en las formas principales en que las relaciones de poder ( entre géneros y trabajadores, y entre directivos y empleadores), han tomado forma, y se exhiben y negocian en la práctica diaria. Al igual que en otras sociedades desarrolladas en la insinuación y alusión complementan las habilidades y la reputación en las tecnologías físicas de la práctica sexual, ambas con el mismo potencial para convertirse en componentes importantes de las relaciones de poder.
  • McCartney (1997) tratará el tema de salud y su cuidado. Mientras que el estado considera los embarazos de adolescentes un problema y señal de prácticas no saludables con consecuencias insalubres, los embarazos adolescentes, en realidad se ven impulsados por un contradiscurso en que el sexo y tener hijos son las formas más importantes en que muchas personas reconocen la buena salud.
De las observaciones, que se inician con temas de sexualidad como expresión de salud, la autora, muestra cómo éstas se convierten en el medio por el que se llaga a la comprensión de la madurez y al desarrollo de la persona. Esto se relaciona con la observación de Miller, de que las contradicciones esenciales de la modernidad en Trinidad, que a su vez se ven proyectadas sobre una serie diversa de distinciones tales como la etnicidad, edad y clase, se basan de modo creciente en la sexualidad o en su negación como instrumento de objetivación. Como tal, el lugar de la sexualidad puede verse mejor dentro de una comprensión comparativa del potencial de la sexualidad como modo de objetivación humana. El grado de importancia dado a la sexualidad la hace más sujeta a claras delimitaciones y discursos morales que determinan la definición de lo que es tabú o transgresor.
Trinidad se nos aparece como una sociedad notablemente lasciva que excluye francamente formas de sexualidad que se consideran desviadas, y el nivel de censura de lo que en otros lugares se considerarían formas relativamente suaves de transgresión sexual, es generalmente alto.
Las generalizaciones son mucho más problemáticas cuando se habla de la sociedad trinideña, que cuando se habla del marco a pequeña escala de los huaorani, o el grupo de la imágenes de Slater. Miller proporciona una argumento más detallado sobre cómo tales generalizaciones han de leerse con respecto a la diversidad de la experiencia trinideña contemporánea. Hay importantes sectores de la población para los que estas afirmaciones, no podrían regir. Este autor sugiere que, aunque podría haber una tendencia de este predominio de la sexualidad y de las técnicas sexuales asociadas a los varones, se trataría sólo de una tendencia: los más claros ejemplos de esta utilización dela sexualidad como discurso se encuentran en realidad entre las mujeres.
Aunque las investigaciones de Miller, Yelvington y McCartney incluyen una amplia serie de personas con variedad de identidades étnicas, en los tres casos la investigación estuvo dominada por las informantes más que por los informantes. El caso de Trinidad amplía nuestro intento de utilizar la antropología para abrir una tercera vía entre el esencialismo de lo psicológico y ciertas perspectivas psicoanalíticas, y el relativismo de algunos de los puntos de vista más recientes sobre la sexualidad como realización.
Ser persona en Trinidad nos lleva a la materialidad de la sexualidad, el acto sexual, los discursos del sexo y la cuestión básica de saber para que sirve el sexo como instrumento. Mientras en algunos contextos sociales la clave de la sexualidad es la relación social entre los implicados, los trinideños demuestran la capacidad para separar el sexo de toda relación social concomitante entre los partners sexuales:
  • Un grado de compromiso en el wining, no debe tomarse como muestra de surgimiento de relación sexual
  • Aunque los niños sean señal de buena salud de sus padres, no indica que ninguno de los dos actúen como padres reales. Los nexos de parentesco van directamente a los parientes femeninos del padre, mientras el propio padre puede quedar omitido virtualmente
El caso de Trinidad demuestra lo difícil que es generalizar respecto de las implicaciones de la sexualidad como media altamente objetivado, la objetivación, no implica separación fuera del más amplio contexto de la socialidad o de los discursos que comentan la sexualidad. Mas, bien, la forma relativamente abstracta del sexo y los discursos del sexo significan que esta contextualización puede ser muy diferente de la que se podría esperar si asumimos que conocemos lo que podrían ser las consecuencias de practicar el sexo o hacer hijos en una región concreta.
CONCLUSIÓN: SEXUALIDAD HUMANA, POTENCIALIDADES Y OBJETIVACIONES.
Las razones para incluir estos tres casos, es que por separado podrían ser obviados por exóticos, pero juntos sugieren que la sexualidad y las relaciones de género son un campo de práctica social demasiado flexible para quedar limitado a temas como el deseo sexual como motivo de liberación o de parámetros de conceptualización de género. No es la etnografía sino la especulación teórica sobre las potencialidades utópicas de la sexualidad, lo que es necesario rescindir a favor de estos encuentros con la normativa comparativa de la sexualidad en el seno de la sociedad. Parece ser que está en juego aquí una esfera más amplia de socialidad y este es el caso de si la objetivación de la sexualidad es mínima. Como entre los huaorani, o máxima como en el caso de Intercambio de imágenes en Internet. Los usuarios que trafican con imágenes eróticas en el IRC, conectan todavía la sexualidad transgresiva con la socialidad mundana, incluyendo la reproducción, aun cuando la conexión no es tan directa ni tan inmediata como entre los huaorani.
La interpretación del wining como medio para liberarse del mundo cuasitrascendental en Trinidad, o el uso de imágenes sexuales, para trascender las limitaciones del concepto del yo, ambos ejemplos sugieren que amplios segmentos de la sociedad y no un teórico social, pueden seguir la lógica de un erotismo abstracto.
  • Huaorani, ejemplo de separación, asumido como intrínseco, que puede ser negado en las prácticas humanas ordinarias. Entre este grupo la sexualidad está completamente subordinado a las exigencias de la socialidad reproductiva.
  • En los Trinideños se da el caso contrario, la sexualidad per se es objetivada hasta un grado extraordinario. El tener hijos es lo que confiere el status adulto, status basado en el poder erótico. Sexo y embarazo son esenciales para la salud del cuerpo.
  • El intercambio de imágenes, reflejan la naturaleza de sus actividades sexuales on-line en el contexto de nociones bastante convencionales de relaciones domésticas, x.e. se asumen normas de familia nuclear, la fidelidad monogamia sexual, y separación de sexualidad de adultos respecto a la de los niños. El cuerpo y sus placeres, deben interpretarse en el contexto de relaciones sociales de producción y reproducción

La discusión entre sexualidad y género sigue siendo hoy un añadido de los académicos, dentro de estos debates resulta fácil imaginar como pueden utilizarse los ejemplos anteriores x.e. huaorani encerrados en discursos primitivistas sobre los indios del amazonas.
Se ha intentado volver al estudio comparativo de la sexualidad mundana en cuanto práctica social normativa, que no disminuye las ideas a ganar, al referirnos a la extraordinaria habilidad de los grupos sociales humano para explorar la serie de objetivaciones diferenciales que aislamos como práctica sexual.
Hemos demostrado que tanto erotismo como reproducción, forman parte integral de la sexualidad humana.

original link: http://antropologia-online.blogspot.com/2007/10/sexo-y-socialidad-etnografias.html

 
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